Este verano el negocio del fútbol, permítanme llamarle así, hará honor a la frase “Hacer su Agosto”, las entradas a los diferentes partidos, de acuerdo al favoritismo de muchos que llenan las escaleras de los estadios, elevan sus precios, cuanto más cerca sea la fecha del encuentro y ni hablar de la final, sean cual sea los dos equipos que la disputen, da igual, siempre hay gente para todo.

En el pasado encuentro en el que el Barca, disputo su copa en París, de la cual fue ganador, “enhorabuena” a su equipo y seguidores; las entradas llegaron a tener un valor de 4.500 euros, de acuerdo a la desesperación momentánea que los aficionados presentarán, así como si se tratara de una enfermedad o síndrome que solo puede ser “tratado” temporalmente con un medicamento muy costoso, antes de la aparición de un nuevo brote.

¡Nada importa!, el cometido es estar allí sentado, ¡Qué más da!, si no se llega a fin de mes con el presupuesto familiar o algunos han ahorrado para poder gastar sin tener que entorpecer el dinero personal o de la familia. Las novias, esposas, amantes, algunas parecen contagiadas de la fiebre temporal, otras en cambio, no lo aceptan, ya que sufren la indiferencia de sus cónyuges, frente a algo con lo que ellas no pueden competir, así es la vida, piensan para si mismas. Otras con su inteligencia femenina le hacen ver cuanto disfrutan haciéndoles compañías, aún más si la relación se acaba de iniciar.

Las ofertas de televisores para los menos afortunados, es una opción menos costosa, que algunos mortales se pueden permitir, eso si, mientras más grande, a lo mejor, puedes tener la sensación de estar allí, ya sabéis vosotros que “En la guerra y el amor, todo es valido”, en este caso Entre el fútbol y el amor. En fin, que cada quien se lo apaña como puede y como quiere, hasta leí un capitulo destinado a: “Cómo ver los partidos de fútbol por INTERNET sin que tu jefe te pille”, la inteligencia humana, parece ser más suspicaz en el año del mundial.

Dentro de unos meses, se hablará ya del pasado mundial, y sus ganadores y perdedores de lo que fue y no pudo ser. Una vez más los patrocinadores y sus equipos de acuerdo al status logrado, verán aumentar sus ingresos multimillonarios que en definitiva van a unos pocos, los de siempre y pare de contar de lo que se obtiene de la venta de souvenir, camisetas, zapatos deportivos, etc. Un derroche total que va directo a mejorar el buen vivir del pequeño grupo o elite como se les llama a los integrantes de la magna fiesta futbolera. Los mortales adictos, deben volver a su vida agraciada o desgraciada, sin más por menores.

Hoy leía el blog de Hernán Zin, “Viaje a la Guerra” donde explicaba como la maquinaria comercial del fútbol ha roto las fronteras; siderales si fuera preciso, ya sabemos cuál, es el cometido, allí en medio de la guerra en Sudán, pudo observar como se preparan recintos para albergar a los aficionados en cada uno de los juegos, no lo explica, pero supongo que algún local, obtendrá beneficios por dejarle ver los encuentros, ya que allí muchos televisores de plasma, no deben haber y mucho menos un “Corte Ingles” que los financie.

Las miserias del mundo se olvidan, y hoy más que nunca, somos expertos en dar la vuelta al rostro frente al dolor ajeno, “es nuestra especialidad” y ni hablar de los magnates del fútbol, cuyos ingresos nunca van dirigidos a alguna ayuda humanitaria, así es la “Pasión del Fútbol”, como cita el escritor colombiano Fernando Vallejo en su libro “La Virgen de los Sicarios”:

“Cuando la humanidad se sienta en sus culos ante un televisor a ver veintidós adultos infantiles dándole patadas a un balón no hay esperanzas”.

Sin más que agregar…