Barcelona. "El Triangle"
El lugar estaba a reventar, creo que todo el mundo quería estar a salvo del calor y la humedad reinante afuera.
Sofía se dirigió rápidamente a la sección de libros, como quien busca un sitio dónde refugiarse, - de cierta manera era así- Una vez allí se dio un vistazo de águila, poder ver ¿Qué? Nuevos títulos se habían publicado recientemente.
Ella pasaba literalmente de los libros con mucha publicidad, ya que pocos, - siempre hay excepciones- era realmente buenos, solo era una táctica de marketing.
De vez en cuando levantaba la vista y pudo ver a gente buscando asiduamente el libro que llenará esa ansía de lectura en este verano. Cuando lees continuamente, el tipo de lectura cambia con la estación, ¡Es algo que no sabes explicar!...
Sentía cierta preocupación intelectual por nombres que no conocía hasta el momento, parecía que habían escapado a su búsqueda constante en las librerías de la ciudad.
Tomo entre sus manos “una belleza” así les llamaba su padre a las hojas bien escritas, encuadernadas con un bonito dibujo fuera (Un libro).
Pudo ver que se trataba de un escritor turco Orhan Pamuk, su titulo “La Casa del Silencio” sonaba provocador e intrigante; lo guardo debajo de su brazo y continúo en la búsqueda del tesoro perdido, sonrío al recordar las palabras en su infancia.
Sus ojos se detuvieron para ver las nuevas ediciones de algunas joyas como la de Choderlos De Laclos y sus irrepetibles “Amistades Peligrosas”. La locura de Trainspotting de Irvine Welsh, ¡Vaya locura!...
Al final se decidió que exploraría el mundo turco y un premio Fnac de un joven escritor peruano llamado Santiago Roncagliolo con su “Pudor”, novedosa e interesante narrativa.
Se sentía feliz de su elección, una vez en la fila hacia para pagar en la caja, no podía evitar una vieja y mala costumbre que había adquirido de adolescente, observar a quien va delante de ella en cola y tratar de mirar su nombre en las tarjetas con las que pagaría, ya saben que todo el mundo paga de esta manera, por lo que su extraña afición, estaba lejos de desaparecer, al menos en esta sociedad.
Delante de ella, se encontraba un hombre alto, con cabello cano muy corto, vestido de jeans azules y camiseta del mismo color; le parecía haberle visto en la sección donde ella estaba, - creo que fue así- Ya que llevaba tres libros y un DVD. Ahora quedaba lo peor, mirar el nombre sin que nadie lo note, llegado el momento, estiro ligeramente el cuello y en un instante lo logro, se trataba de Antonio Alviárez M; él le descubrió; devolviéndole una mirada y sonriéndole con complicidad. ¿Cómo si le conociera de algo?...

rosa dijo
Como ya debes saber soy y vivo en Barcelona.
Tus relatos me hacen venir a la memoria los sitios que describes, incluida la cantidad de gente.
Me gusta mi ciudad y me gustan tus relatos, estoy a la espera del próximo de Sofia.
Por cierto, me recomiendas los libros que salen en tus artículos ?
Saludos
Rosa
13 Julio 2006 | 05:47 PM