Barcelona. "Sofía, Mateo y... Luka"
Mateo no paraba de hablar, ellas al contrario de reír, les hacia gracia que un chico estudioso de la música clásica, luciera de una manera desenfadada y rebelde; por lo visto su padre no le había hecho pasar buenos momentos en su vida.
- ¿Habéis escuchado el Réquiem alguna vez?.. ¡Es una autentica pasada! –lo escribió casi agonizando, si cierro mis ojos puedo imaginarlo en su lecho de muerte, oyendo en su mente aquella maravillosa pieza-
Carol, no deseaba interrumpir aquella interesante conversación con semejante genio musical, hizo un gesto con su cara y pidió disculpas, debía retirarse.
- Chicos lo siento, pero hoy a las 10 AM, debo ir a visitar algunos museos y recoger información para mi trabajo de tesis
- Así que la antropóloga nos deja. -habla Mateo- Podrías decirme ¿Cómo hace el ser humano, para ser feliz?
Ambas rieron a carcajada, casi al unísono, respondieron
- ¡De saberlo seriamos las primeras en serlo!
- De todos modos, no podemos quejarnos, dijo Sofía.
- Bueno os dejo y os veré pronto, fue un placer, ¡Cuidaros!
Se despidió con besos para ambos, hizo un guiño con su ojo derecho a Sofía, -ambas sonrieron-
En El Ménage à Trois, quedaba poca gente, la música había bajado de tono y se estaba muy bien, en aquel sitio.
- Dime Sofía ¿Qué tal te trata Barcelona?
- Digamos que bien, todo es impersonal, como toda gran ciudad tiene ventajas y desventajas, puedes conocer un sinfín de personas y a lo mejor con ninguna profundizas, -no sé todo depende del momento-
- ¡Ahh sí!, respondió enérgicamente Mateo, ¡Así es!.... Hizo un pequeño silencio, su mirada estaba algo perdida, sobre la mesa.
Mateo dejo sola a Sofía durante momentos alternos, se levantaba iba al lavado y estaba pronto de regreso, habían charlado de tantos temas; acerca de los deseos en sus vidas.
Llegados hasta altas horas de la madrugada, ambos decidieron dejar el lugar y acercarse a la vida nocturna de Las Ramblas, un lugar cuyos visitantes cambian con las horas del día; la noche, propicia para turistas, malhechores, camellos, lo que la convierte en un pequeño bazar nocturno, sin que las tiendas tengan sus puertas abiertas.
Mateo, iba del lado de Sofía, hacía “el tonto” y reía a montón, ella se la pasaba muy bien con nuevo amigo.
Una chica de color, trataba de sonsacar a Mateo, llamaba su atención con pequeños silbidos, Sofía, -pensaba si estás chicas no tienen el mínimo recato en respetar a la mujer que va a su lado- No eran celos, tan solo un aspecto femenino.

La chica se acerco a ambos y les dijo en perfecto castellano
- Me llamo Luka, queréis algún servicio
Ambos se miraron y sonrieron, -habían bebido más de la cuenta- Luka les miraba algo asombrada, como si lo que había dicho tuviera alguna gracia
- Se trata de mi trabajo, os interesa, repitió ella, sin más
Ambos se apoyaban entre si, para no caer de la risa, cuando de pronto Mateo cayo de bruces al suelo aún humedo, -debido el lavado reciente de cada noche- ...

Elkin dijo
Hola,
Me ha gustado mucho tu relato, pero no estoy de acuerdo en que Barcelona sea impersonal como dice Sofía y comparte Mateo.
Para Sofía y Mateo: Barcelona es una ciudad diferente a las demás -tal vez la defiendo porque la amo-, es muy personal y esta personalidad se encuentra fácilmente sólo observando un poco donde se ha de mirar.
Un saludo,
Elkin
8 Agosto 2006 | 06:34 PM