Barcelona. "Dopamina, Médicos y Romano"
La dopamina surgía su efecto, se trataba de un corazón de un chico de tan solo 25 años; los médicos trataban simultáneamente la hipertermia relacionada con el efecto del éxtasis, las analíticas tardarían algunos minutos, que pueden ser cruciales para la vida de un paciente.
Aislado de su exterior, en medio del sopor; el cerebro de Mateo repetía continuamente imágenes relacionados con su vida, eran una especie de “flash back” sus recuerdos se centraban en los cuidados que su madre le impartía cuando era un niño, entre ellos imágenes deformadas de la cara de Sofía y Luka, sus últimas vivencias. Su cuerpo se estremecía por un frío escalofrío que llenaba cada espacio de su cuerpo; podía distinguir algunas voces nerviosas en medio de tanta confusión.
- ¡Ya esta! Lo tenemos, dijo el médico encargado de la unidad de urgencia.

- ¡Se estabiliza!, vigilad las constantes, mantengan el nivel de oxigeno en sangre y las vías permeables.
Se dispuso a quitarse los guantes de látex de sus manos sudadas. Un cierto aire de tranquilidad reino en la sala, por lo visto el personal lamentaba anticipadamente la perdida de Mateo, un chico joven con un futuro como muchos, que perdían la vida a causa de las drogas de diseño principalmente.
Una enfermera había revisado la cartera de Mateo y había hecho unas llamadas a algunos números escritos en un pequeño papel –su hermano debe venir en camino-
A Sofía y Luka se les volvió a pedir cierta información acerca del intoxicado, se les sugirió realizarles algunas pruebas; a las cuales ellas aceptaron sin problema. El agente de policía sabia a “ciencia cierta” que eran tan solo “unas simples acompañantes” que le han prestado ayuda.
El hermano de Mateo, entro en un impresionante estado de agitación
- ¿Dónde esta mi hermano, qué le ha pasado?
Le tranquilizaron y explicaron que lo peor había pasado, gracias a sus amigas, él pudo salvar su vida, fue traído a tiempo. –Explico el guardia-
- Necesito hablar con el médico que le trata, ¡Por favor!
- Si pronto le atenderá, espere usted unos minutos.
Su hermano Romano, -así se llama- Se encontraba con su ropa fuera de sitio, recordaba a un joven ejecutivo desolado.
Recostó ambas manos sobre la pared al igual que su cabeza y se dispuso a llorar.
Sofía y Luka, compartían su tristeza desde lo lejos.

tazzie dijo
Hola Antonio! ¿sabes algo? escribes y describes de tal manera que parece que uno se adentra, en tu relato.
Pero también he de decirte, que en una frase anterior, de otro capítulo, decía "Mateo se fué al lavabo y volvió alegre", en ese momento, no dije nada, pero sabía perfectamente, que la visita al "excusado", no era para lo que suele ir todo el mundo, era para drogarse.
Es más la cantidad de personas, que lo hacen y no saben las consecuencias tanto físicas como mentales en las que pueden desembocar. Eso es triste.
Un abrazo, ¡¡NO A LA GUERRA!!
10 Agosto 2006 | 07:36 PM