Barcelona. "Retro, Auster y Hollies"
Se trataba de un café retro –todo en esta historia, lo parece- Una gran pantalla dejaba ver imágenes las cuales cambiaban al ritmo de la música, algunas no guardaban relación con la misma, pero la idea estaba bien.
Prefirieron las sillas de la barra, Sofía descargo su pequeño bolso y tomo asiento.
- Estás leyendo este libro y ¿Qué tal es?
- Interesante, contesto Sofía, he terminado ya algunos que compre unas semanas atrás y este nuevo parece prometer finales felices, cosa que me gusta
- Nunca he leído a Paul Auster, sabes que su hija se llama como tú
- No lo sabía,
- ¡Pues sí! Ahora ha grabado un disco en Francia y su padre esta muy orgullosa de su pequeña
- ¡Vaya! No lo sabía, este libro promete ser bueno, ¿Sabes algo Romano? –el mundo cada día nos muestra su cruel realidad, muchas cosas suceden sin ni siquiera darnos cuenta, lo impresionante de todo, es la capacidad del ser humano en hacerlo agradable para si mismo, el enamorarse, el vivir a pesar de lo duro que resulte todo- Por eso me gusta Brooklyn Follies
- Es cierto, muy cierto, dijo Romano mirando hacia el fondo del bar
Ambos bebían cerveza, la música no paraba de sonar, se trataba de canciones que a su parecer ninguno de los dos habían oído nunca.
- Esta música nunca la había escuchado, pronunció Romano
- Yo tampoco, creo que es de la época del dueño
Se refería al señor detrás de la barra con cabellos grises recogido en una pequeña cola de caballo, una especie de hippie en extinción
- Ya no quedan muchos así, dijo Sofía mirándole con cierto orgullo –a lo mejor vivieron una época que ella siempre pensó que fue mejor que esta-
- Bueno Sofía, era gente que vivía el día a día y luchaba por causas que ellos consideraban “buenas” en parte la historia se repite hoy día de cierta manera
- Las guerras, Lennon, Dylan, eran sus causas y héroes… Si todo unos años irrepetibles
Ambos se encontraban muy a gusto charlando sin parar. Las cervezas se terminaban cada vez más rápido y su efecto se dejaba notar en la desinhibición que ambos mostraban, la gente allí bailaban a pesar de lo pequeño del lugar, Sofía comenzó a moverse al ritmo de la música y Romano no tardo en empezar a contonear su cuerpo tratando de acompañarle, lo que cada vez se hizo con más energía terminando ambos bailando, Romano empezó a hacer “el tonto” y Sofía imitaba sus movimientos.
Uno cerca del otro –muy cerca- En breves momentos, mirándose a los ojos, hasta que un beso profundo y sincero les unió brevemente…
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Ana dijo
Ohhhhhh, era lo que esperaba Antonio, muchas gracias... Ya veremos que ocurre, pero al menos ese beso queda ahí, era un beso necesario... Jooooooo ¿te he dicho alguna vez que me sabe a poco un solo capítulo?... ;-).... Voy a dejar de leerte hasta el viernes...., si no me va a pasar lo de siempre...
Un besito muy gordo!!!
22 Agosto 2006 | 02:07 PM