Barcelona. "Gucci, La Fonda y un Cacerolazo"
¡Si mal no recuerdo!; Romano iba en su coche camino en busca de Carol, eran casi las 20 horas y el tráfico en Barcelona le había jugado una mala pasada. -Una vez más olvidaba deciros que escuchaba “Losing my Religion”- Había afeitado su cara con mucho cuidado de no causar alguna furtiva herida, su cuerpo emanaba el olor de Gucci –creo que se ha puesto demasiada- En fin su motivo especial de esta noche era la chica norteamericana.
Tenía algo de recelo dentro de si; por lo sucedido con Sofía; pero ya estaba y no había manera de remediarlo –además fue solo un beso- Se dijo a si mismo.
Carol –algo nerviosa- Esperaba en la esquina de Vía Laitana con Calle Ferran, allí mismo donde un Café Cappuccino ocupa la esquina de manera completa. La gente salía y entraba a la estación del metro, -es un lugar muy concurrido, en realidad, toda la ciudad esta llena de gente- Pensó para si misma.
No había entendido mucho la falta de interés que su amiga Sofía, le había demostrado al contarle acerca del encuentro con el hermano de Mateo, solo se limito a comentar
- ¡Vaya Sorpresa!, pensé que la única del día, era que Plutón ya no es un planeta del sistema solar
Cosa, por la que todas rieron.
Romano detuvo su coche, era una Toyota negra del modelo RAV4, -justo el coche que les gusta a las chicas de América- Carol puso en su cara la mejor de las sonrisas, nunca pensó que en tan poco tiempo las cosas tomarían este rumbo para ella.
Al subir al coche, dio dos besos en las mejillas a Romano, pudo sentir su olor a canela y especias, -era algo así- Él a su vez el de ella, era una especie de frutas y flores –ambos sentían cierto agrado de inicio-.
En la calle de Sofía en ese mismo momento la gente hacía una especie de “cacerolazo” en protesta por la ruptura del alto al fuego por parte de Israel, no tardo en que ambas Luka y ella, tomaran unos trastos viejos de la cocina y salieran a la ventana de su tercera planta a hacer un ruido ensordecedor.
Luka trataba de hacer reír a Sofía, que lucía algo triste desde la noche anterior, -no había querido hablar al respecto- Ella acepto su silencio.
Desde la calle unos cuantos chicos, les decían cosas que ellas no alcanzaban a escuchar, debido al ruido. Allí entre los presentes un chico de unos 29 años enviaba besos –no sabían para quién era- Pero en fin los enviaba con pasión, besando su mano, para después hacerlos llegar a lo alto de la finca, donde se encontraban las dos damiselas –eso era lo que parecían; si les mira desde abajo, unas princesas prisioneras en una fortaleza-.
Carol y Romano, se disponían a cenar en “La Fonda d´Ecudellers”, es un pequeño restaurante en la calle del mismo nombre con aires de “Un Viaje a la India” y toques de colonia inglesa –no muy caro, por cierto- Pidieron un René Barbier blanco para acompañar el pescado –ambos prefirieron esto a otra carne- La cena empezó sin mayores problemas.
La herida en el brazo de Carol, se dejo ver al subir la manga de su blusa negra…
Post Anteriores: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23

Antonio Alviárez dijo
Quiero agradecer nuevamente a toda la gente que deja un comentario en mi blog, es un honor y un estimulo.
He visto que Mexico, Argentina, Peru, Chile y otros son lectores asiduos y rápidos de mis post, me agradaría mucho saber quienes son mis lectores de habla hispana.
De todos modos, un saludo a todos.
Gracias
Antonio Alviárez
25 Agosto 2006 | 12:35 AM