Por más de un intento que hizo, Clarissa nunca supo de manera cierta lo que Charles escribía y cuidaba con tanto recelo.
Sus visitas a la oficina de Laura se hicieron con el fin de arreglar algunos registros de sus propiedades en Escocia, tomar un café con su abogado y adentrarse en sus gustos y vida personal poco a poco.

Laura le consideraba una chica jovial, con cierto aire indefenso; razón por la que ella, se lo tomó de manera personal.

Le habló de su casi esposo; explicó en muchas oportunidades, cuanto le amaba y lo importante que era para ella en su vida. Laura, podía abrir su corazón de cierta manera, ya que su amiga Zara, no creía del todo en Charles y le disgustaba que esta le hablara acerca de él y de sus sentimientos. Razón por la que Clarissa era la cliente-amiga perfecta. Ella no paraba de observarle y mirar sus finos rasgos, una nariz casi perfecta sacada de un cuadro renacentista, sus ojos azul profundo brillaban de manera especial al expresar lo feliz que era su vida.

Muy cerca de allí en Liberty Street, Laura tenía su pequeña oficina, pertenecía a una firma medianamente conocida de abogados que poco a poco ganaba respeto en la gran manzana, tal y como les comenté la vez pasada.

Clarissa y su horario flexible como traductora simultánea en la ONU se permitía disfrutar de la ciudad en su tiempo libre, mucho del mismo al lado de Charles.

Hizo un pequeño gesto de recelo, cuando Laura intentó profundizar en su narración acerca de su vida íntima.

- Laura lo siento, debo ir a mi trabajo ¿Hablamos otro día?

- Si Virginia, en otra oportunidad será, perdona que te retrase

- No pasa nada, para mi es un placer; dijo dándole un beso en la mejilla.

Laura lo correspondió de manera amigable y con cierto aire de cariño.
Clarissa, se dirigió directamente al metro, debía encontrarse con Charles en su casa, esta noche ella le daría una pequeña sorpresa que consistía en una cena, un buen vino francés y Norah Jones, eran los anfitriones perfectos para robarle a un hombre el corazón.

El sentimiento de culpa que tenía hace unos momentos frente a su rival había desaparecido totalmente; ahora en su mente solo Charles ocupaba todo el espacio de sus pensamientos –¿Si este se puede medir?- Había dejado casi todo listo, sabía que Charles iría a uno de sus misteriosos encuentros; ya tenía curiosidad de seguirle o mejor optar por contratar a un detective, esta idea la causo cierta risa, sería una idea totalmente descabellada.

El pasajero del lado en el metro le miró, cuando sintió que la mujer a su lado, parecía que le dirigía unas palabras, pero no fue así.

Volvió en si unos momentos, aún estaban lejos de la policía; lo podía recordar casi todo, estaba impresionada al notar que había vivido esta relación con tanta intensidad, mucho más que cualquier otra anteriormente.

Ese mismo día, Laura se encontró a Zara en la puerta de la oficina.

- Por favor Laura, están esperando por ti allí adentro, hay un problema con Fuji Bank que quieren que tú resuelvas

- Opps, es cierto lo había olvidado, perdona

- Seguro que estabas pensando en tu amado Charles. Dijo Zara con cierta malicia

Laura le devolvió una sonrisa y continúo su camino...

New York: I II III