New York VII. "Quédate con tu Hombre"
Clarissa, recordaba cada minuto; sentada en el asiento trasero de un coche de policía y rumbo a una jefatura; podía revivir en su mente, cada momento una vez más.
El policía de aspecto latino volvía su cara de vez en cuando para cerciorarse que ella, se encontraba bien; pudo ver que su mirada se mantenía fija, mirando a través del cristal.
Una nube de humo gris cubría New York, aquella mañana del 12 de septiembre; la ciudad estaba herida como ella; cerro sus ojos por un momento y pudo ver a Charles cubierto de una ceniza gris de pies a cabeza, la única piel que ella vio cuando le encontró, era la que sus lágrimas limpiaban al descender por sus mejillas.
Ella le localizó en medio de la gente; en tan poco tiempo su figura le era inconfundible, estaba allí sentado en la acera, mirando fijamente el suelo de la calle.
- Charles, ¡Gracias a Dios!... Es terrible todo esto
Él, levantó la mirada, tenía los ojos hinchados y su mirada mostraba una angustia indescriptible.
- Ella ha muerto, se ha quedado allí atrapada, soltó a llorar desconsoladamente
Clarissa, se arrodilló frente a él y le abrazó fuertemente –podía recordar perfectamente aquel momento-
- ¡Estoy perdido Clarissa! Ha muerto la mujer que más he amado en este mundo; ¿Por qué, he tenido que mentirle?
- Ya esta Charles, no te hagas daño reprochándote cosas, ¡Por favor!
Él, le miró con cierta rabia, parecía que no podía entender, cómo se sentía –son frases que se dicen y su intención no es lastimar- Clarissa calló.
Un bombero les dijo que debían retirarse de la zona; ellos continuaron sentados allí en Wall Street. Ella miró a su alrededor, todo era destrucción; aquel país nunca se había sentido tan vulnerable; todo prometía ser una declaración de guerra y en los días siguientes podía llegar a suceder.
- Estoy destruido, estoy destruido… Empezó Charles a repetir sin parar.
- No es así Charles, todo pasará, eres un gran hombre
Clarissa, recordaba aquel momento y sus ojos se nublaron por las lágrimas
- Por favor Charles, salgamos de aquí, le dijo tomándole el brazo en un intento de levantarle de la acera
Charles cedió a su petición, una vez de pie, se abrazó fuertemente a ella y lloró sin parar.
Ambos allí abrazados en medio del caos y el humo –una escena enternecedora, como muchas de las que vimos en la televisión ese día- Salieron de allí, ella le sostenía entre sus brazos.
Laura quedó atrapada en las plantas de arriba donde impacto el avión; no sabemos si murió por asfixia o cuando la Torre Norte del World Trade Center cedió, derrumbándose.
Clarissa, trataba de sacudir el polvo de la ropa de Charles, este caminaba de manera lenta y sin rumbo alguno. Ella le ofreció algo de agua; un bombero le había dado una botella. Caminaron sin rumbo por toda la ciudad. El día trascurrió de manera rápida, apenas sin notarlo, bebieron alguna copa en un pequeño bar, cerca de Brooklyn; ella no le abandonó en ningún momento. Él permaneció en silencio la mayor parte del tiempo; así toda la noche vagando por la ciudad, casi al amanecer Charles sugirió, caminar por el Brooklyn Bridge y allí fue cuando se suicidó.
El coche de policía se detuvo frente a la jefatura; el agente abrió la puerta y ofreció su mano a Clarissa, le llevo hasta su jefe; él había recibido una llamada, dando ordenes precisas respecto a ella.
Un agente del FBI previamente identificado, le saludo como si le conociera
- ¿Clarissa Brown?.. Dijo estirándole su mano
- Si, soy yo
- Gusto en conocerle, su trabajo ha terminado, tenemos las copias del libro, estaban en un viejo maletín en la casa de ambos, lo demás se ha perdido en el ordenador que llevaba su “esposa” ayer.
Ella no respondió palabra alguna, estaba aturdida, se sentía vacía e hipócrita.
- Ha hecho un buen trabajo
- Puedo saber, ¿Lo qué Charles escribía?
- Era algo comprometedor para el gobierno de los Estados Unidos, un tratado acerca de la venta de armamento químico
- ¡Era eso! Dijo ella mirándole a los ojos
- Si, de haberse publicado, causaría una especie de hecatombe en la opinión pública
- ¿Puedo retirarme?
- Sí, cuando usted quiera
Clarissa, se dio media vuelta y busco la salida, el sol brillaba a pesar del humo gris; New York ¿Se recuperaría de esto?... Era un nuevo día; ella se perdió en medio de la poca gente que transitaba las calles a esas horas; una lejana música llegó a sus oídos, pudo reconocer la voz de Tammy Wynette, se detuvo un momento y continuó su camino, Stand By Your Man; podía oírse detrás, a lo lejos.
FIN

Blas dijo
¡Espléndido...! Y ahora,a esperar la próxima .
Guaubesos
17 Septiembre 2006 | 12:40 AM