Berlín VI... "Mario, Flora y Bizet"
La algarabía y los trozos de pared caían uno a uno –incluso llegaron a venderse a trozos- De ser así –Mario hubiese guardado unos pocos- Flora estaba allí frente a él; como una revelación, como una especie de felicidad tangible, una mujer con una extraña dulzura que le conmovió desde el principio. Le embargaba una especie de sentimiento extraño –las cosas no suelen pasar de esta manera en el mundo- No sabía qué pensar; pero detuvo su pensamiento y decidió vivir ese momento que la vida le ofrecía de manera repentina.
Cuando alguien en cualquier lugar del mundo, sea en la calle, tu trabajo, cruza su mirada con la tuya; aquel momento es irrepetible en la vida de ambos y cierto es que comparten ese pequeño momento de su vida juntos.
Mario, solía hacerse esta pregunta; cuando caminaba por los parques de un Berlín, sometido; donde la libertad era cuestionada por las ideas de hombres que creen tener la razón o ser dueños de la verdad.
Trabajaba en un pequeño hospital y su vida era tan solo la de sus pacientes; a los que daba toda su atención.
Todos aquellos pensamientos pasaban de manera fugaz por su mente; Flora de había detenido frente a él, mirándole a sus ojos, sin ni siquiera pestañar.
- Debemos salir de aquí. Dijo ella rompiendo la especie de silencio.
- Llevadme a un sitio, donde pueda ser feliz
Él, se sentía perplejo; cruzaron miles de sitios en su cabeza, hasta el cruzar a la nueva Alemania; pero su casa era la que ofrecía más intimidad.
- ¿Vamos a mi casa? Dijo con cierta timidez
Flora, le miro sonriendo con cierto aire de malicia, adivinaba lo que sucedería a continuación, una vez estuvieran allí.
Caminaron hacia el coche, tomados de la mano. Mario abrió la puerta y le ofreció un asiento, en un acto de caballerosidad; ella antes de subir, le dio un beso en la mejilla, como agradeciendo su rescate; como si se tratase de una historia en la que ella es rescatada por su valiente héroe.
Él, subió al coche y una vez antes de dar marcha, le beso en la boca durante unos segundos. Ambos no podían creer la especie de comportamiento adolescente que tenían en aquel momento.
- ¿Te gusta la música?.. ¿La ópera específicamente?
- ¡La adoro! Mi madre era cantante, dijo Flora girando su cabeza.
Mario, encendió su pequeño radio; “La Seguidilla” de la suite primera de “Carmen”…
- ¡Es preciosa Mario!... En este momento Carmen, seduce a Don José; para que le deje libre y le invita a una taberna en Sevilla; donde le promete noches de amor
Mario, no quiso mirarle, cuando Flora dijo esto. Mantenía la mirada fija en el camino que llevaba a casa.

Ana dijo
Desde hace mucho tiempo no tenía el privilegio de comentar en primer lugar....
Poco puedo decir… Necesito seguir leyendo más y saber que ocurre!!... No sé, pero me parece que los castillitos que imaginé en mi cabeza tienen los pies de barro y me da que va a ser algo fugaz y momentáneo para Flora, mientras que para Mario es mucho más... No sé... Como siempre desvelarás el misterio en poco tiempo.... Por parece que dos almas gemelas se han encontrado....Ya veremos que nos deparas….
Por favor, no te demores mucho…
Un besito!!
Presidenta del club de fans....
4 Octubre 2006 | 01:25 PM