Mario fue el primero en despertar; tomó una de las mantas y se envolvió en ella. Flora continuaba medio desnuda allí en el sofá; él le cubrió con otra.

Se disponía ir al lavabo, cuando Flora se incorporó rápidamente.

- ¿Puedo encender un cigarro Mario?

- ¡Sí! –respondió él con prontitud- ¿Deseas beber algo, te apetece un Bourbon?

- ¡Oh! Me encantaría –dijo Flora en un intento fallido de arreglar su cabellera-.

Mario se alejó, mientras que ella buscaba en su pequeña cartera, la caja de cigarrillos y un encendedor antiguo que había comprado en un viejo mercado. Pudo ver las marcas de sus uñas y manos en la espalda de Mario; sintió una especie de placer.

El chico, no tardó mucho en volver, llevaba entre ambas manos una pequeña bandeja con una botella y dos copas algo chatas y amplias.

- Gracias Mario, eres muy amable, nada como un cigarro y un buen licor…

- Así es Flora.

- Nuestro encuentro ha sido fantástico Mario; me agrada conocer hombres como tú. –Dijo guardando una especie de extraño silencio-.

- ¿Quién eres Flora?.. ¿Acaso de trata de un ángel hecho mujer? Dijo Mario con cierta mueca de risa.

- ¡Ojalá lo fuera, querido Mario!

- Hago esto cuando me apetece, soy una infeliz mujer casada. –Flora aspiró profundamente el cigarro-

Mario, guardo su asombro para otro momento. Estaba atento a su historia.

- Mi esposo es un actor de teatro, hace mucho tiempo que no funcionamos, pero él se empecina en seguir esta falsa relación. – Aunque no estoy del todo mal, hago lo que quiero con mi vida, desde que supimos que no podíamos tener hijos, todo cambio entre nosotros.

- ¿Y quién de los dos es el culpable? –dijo Mario de manera apresurada- ¿Me refiero, quién no puede tenerlos?

- ¡Yo! Es debido a una deficiencia en mi útero, una especie de inmadurez.

Sus padres había sido sometidos a experimentos dudosos en los campos de concentración. Flora había tenido una mala herencia y era incapaz de concebir; esto causaba en ella una gran insatisfacción.

- Por esto mi vida va entre escritos y aventuras amorosas, las cuales tengo prohibido repetir.

Mario, entendió la razón de la rapidez de los hechos. Continuo escuchando el relato de Flora, mientras terminaba su copa.

- Soy escritora y hago de estos momentos, historias que la gente considera reales.

Soñaba ser un día, una de las protagonistas de la literatura actual, de los tiempos que se avecinaba en su país. Solía buscar momentos cruciales en la historia, para ser parte de ellos y provocar ciertos acontecimientos, que vivía con intensidad.

Más que asombro, él sintió algo de pena por ella –también por él- Conocía muy bien la naturaleza humana –al menos eso pensaba- Esta, cada día no dejaba de sorprenderle. Le pidió, que se acercará a su lado; había entendido perfectamente el mensaje; aún así deseo que ella, recostará su cabeza en su hombro, mientras terminaban lo que quedaba en la botella de Bourbon.

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