¡Algo extraño!... Cuando se aprende a vivir en soledad, todo contacto pasa a ser ajeno y necesariamente fugaz.

Mi vida en esta ciudad ha sido casi un record; una de las metas de todos los que la habitamos, es poder llegar con vida al final del día; soy uno de los afortunados. Se deberá a mi prudencia, en todo lo que hago; muchas de mis horas las paso cerca de sitios aparentemente seguros donde la gente va de un lado a otro -aunque esto no sea garantia de algo-

No les he dicho lo que pienso acerca del comportamiento de los habitantes de Caracas –no todos por supuesto- Solo basta con adentrarse en una de las bocas del metro, allí la gente parece desaparecer y a cambio emerge uno distinto, como si se tratase de una máquina de reciclaje.

Este metro es uno de los mejores del mundo, en muchos aspectos, sus usuarios han ayudado en su conservación desde sus inicios, no se permite la entrada de personajes como el mío, correr, llevar maletas y todas esas prohibiciones que se impone el hombre; de no ser así, no sabemos que pasaría en el planeta –algo que no tenemos los animales- A pesar de carecer de leyes, solo seguimos las de la naturaleza y nos va “lo mar de bien”; pero el hombre dice ser más "profundo" y necesita más normas de las necesarias y cada día se impone algunas nuevas; muy complicado a mi parecer.

Decía que allí dentro de ese mundo subterráneo de Caracas, la vida va de otra manera, un estilo pausado y educado, remembranzas de otras ciudades importantes en el mundo; que poseen un status de "primer mundo". Los peatones saben comportarse y acatar normas, nadie entra comiendo y mucho menos rayar uno de los vagones o lanzar papeles al suelo.

Todo lo contrario a la cara soleada de la ciudad; me recuerdan al Dr Jekyll y Mister Hyde; ya lo escribió en su tiempo el mismo Stevenson: “El odio de Hyde hacia Jekyll era de un orden distinto”.

Tal y como se ha fomentado en los venezolanos últimamente, por lo que muchos prefieren vivir en una “Venezuela Virtual” –así le llaman- Para ahuyentar los malos pensamientos y no ver la realidad a la que se ha llegado.

¿Triste realidad?... Si que lo es, pero como venezolano también, desde mi condición animal, sé que todo esto "a lo mejor" es un mal necesario. Como el que otros continentes ha tenido que vivir, para llegar a su condición actual.

La gente comienza a salir nuevamente, debo hacerme a un lado para no ser pisado, veo salir gente de todo tipo, que inicia un nuevo día en esta maravillosa ciudad; para bien o para mal, Venezuela es así... (Un país de maravillas); solo necesitábamos una Alicia para reafirmarlo y la tuvimos, fue nuestra última Miss Universo, ¡Hasta en eso ahora perdemos!...

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