Madrid V ... "Hoy no me Puedo Levantar"
Dijo el pez al león
quien pudiera ser una bestia feroz
y el león discrepo
es más divertido ser un buceador
Mecano - Fabula
Mario fue el primero en levantarse; sigilosamente dejo la cama, mientras que Thierry mantenía a Ana abrazada por la espalda. Recogió el nórdico blanco del suelo y les cubrió, como si se tratase de dos niños. Luego se dirigió al baño; estaba totalmente desnudo y aún en su aliento parecía estar presente una mezcla de sabor extraño a los besos de Ana.
Se sentía muy bien; nunca le ocultó a Ana su afinidad por los hombres interesantes; cosa a la que ella no ponía objeción; aún no había conocido a alguno que le llenará tanto como para prescindir del amor de Ana –era algo que no había pasado por su mente- deseaba oír a Callas mientras tomaba la ducha; pero les despertaría; era mejor ducharse y preparar un desayuno para tres. Hoy no debía trabajar al igual que Ana, que había adelantado unos buenos capítulos de su libro. Se detuvo en la puerta de la habitación y les observó; semejaban dos dioses griegos abandonados a la merced y el escarnio de la chusma; Ana aún tenía restos de maquillaje en su cara; pero esto no le restaba belleza que una vez él catalogó de “renacentista”, le recordaba los cuadros de las madonnas de Botticelli.
Mario era un amante de la palidez de los cuerpos –le transmitía una especie de pureza- que él deseaba inmolar. Casi llego a soñar un poco, en lo feliz que sería si tuviera a dos personas como Thierry y Ana junto a él. Se dio media vuelta, entró a la ducha y una vez abierta; el agua le lavó como si se tratase de una absolución a sus pecados –aún quedaba en su mente rastros de esa educación puritana y católica que había tenido en su infancia y adolescencia- en la que sus padres invirtieron suficiente tiempo y dinero.
Se secó con su toalla –era blanca- y miró su cuerpo en el espejo del lavabo, le gustaba hacerlo, se sentía orgulloso del producto de tanto deporte en el instituto y La Complutense –y mucho más, el poder ofrecerlo solo a quien le plazca-
Preparó café, corto con mucha leche para Ana, sirvió zumo de naranja para todos; una rebanadas de pan con queso crema y mermelada; se atrevió a preparar ambos tés negros, para él y su visitante; puso todo en una bandeja de madera parda, en la que previamente cubrió con un mantel amarillo y lo acompaño con servilletas naranjas.
Unos pasos le separaban de la habitación principal, entró en ella y los amantes aún dormían.
- Bueno a levantarse que el desayuno espera por vosotros. Dijo en tono paternal
Thierry fue el primero en girarse y estirarse, a continuación Ana –restregó ambos ojos con las manos y sonrió cariñosamente a Mario-.
- Siempre tan especial. Dijo mirándole.
Thierry no se hizo esperar
- A parte de buen amante es un caballero a reventar. Todos rieron y devoraron el desayuno en la cama. Ana dio trozos de pan untado en la boca a ambos, luego fue directamente de su boca y así el juego empezó nuevamente.
Una vez más el fuego, parecía lejos de apagarse; se trataba de un gusto, que empezaba a dejar de serlo.

Ankhilis dijo
"se trataba de un gusto, que empezaba a dejar de serlo."
Eso da pie a un interesante capitulo cinco
26 Noviembre 2006 | 09:28 PM