Sentía que no perdía nada
Buceando entre tus piernas
Sin medir la brazada
Mecano - Sentía

El día de la consagración de los sueños de Ana fue cuando su futuro editor –conseguido por Thierry- le ofreció la oportunidad de viajar a la India; de esta manera ella obtendría una buena parte de la información para su libro; no tendría que leer más acerca de este país, el ir directamente a Bombay y dejar la ficción a un lado en sus escritos; esto significaba mucho para ella.

Mario y Thierry; le felicitaron y apoyaron en el proyecto –ninguno de los dos podría acompañarle- ella tendría un hotel a su disposición y gastos pagos, en realidad se trataba de unas pequeñas vacaciones –si así debía tomárselo- Ana por un momento recibió la noticia con alegría; luego vinieron a su mente una serie de conjeturas acerca de sus dos amantes.

No deseaba separarse de ellos, se habían convertido en algo casi vital y además necesitaba la inspiración de Thierry y el apoyo de la mirada de Mario –eran una especie de “musas” a la hora de escribir-

- No se diga más, ¡Enhorabuena Ana! A preparar el viaje. Dijo Thierry tomándole por los hombros y mirándole a los ojos. – Será solo un mes cariño, nosotros estaremos aquí esperándote

Mario les miraba, mientras que la nostalgia invadía su cerebro de manera repentina; nunca había estado separado de ella desde que la conoció. No sabía cómo llevar la situación de vivir solo con Thierry –a pesar del cariño que se profesaban ambos- reflexionó rápidamente, sabía del tiempo que Ana estaba deseando una oportunidad como esta y él no representaría obstáculo alguno –esto nunca-

Las maletas debían prepararse con antelación, todos ayudaron en la faena; rieron un montón haciendo burla con la ropa de Ana y colocando rebozos sobre sus cabezas en semejanzas a las mujeres hindúes; Ana se los arrancaba, dejándose atrapar por ellos, lo que terminó en un oportuno juego erótico.

Cumplirían un año de aniversario en las fechas en las que Ana estaría ausente.

- No olvidéis Chicos, el próximo 7 de Septiembre es nuestro aniversario. Dijo Ana abrazándoles a ambos

- Y será el mío también. Dijo Thierry

- Si que lo es, el aniversario Ana y mío es también tuyo. Repuso Mario

Allí en una terminal de Barajas, en medio de tanta gente, los tres amantes se dieron un abrazo casi inmortal; era evidente que habían logrado lo que pocos consiguen –hay tanta gente empeñada en la infelicidad- le dijeron adiós y la embarcaron en la puerta.

Thierry condujo el coche de vuelta a Madrid; permanecieron callados. El triangulo perfecto se había roto temporalmente ahora ellos dos eran una pareja. Una vez en casa, Thierry preparó algo de cenar e hizo bromas acerca de los tres. Mario se mostraba más relajado.

A continuación llenaron la bañera de agua tibia y sales, prepararon unos “largos”. Mario recostado de espaldas en el pecho de Thierry fumaba junto a él, aquella simple bañera llena de agua, se convertía en un mar azul que bañaba sus cuerpos desnudos. Mario giro su cabeza y buscando la boca de su amante. La espuma cubría parte de sus rostros y cabellos, pero no fue impedimento para que ambos olvidaran a Ana por un momento y se entregasen mutuamente como nunca antes lo habían hecho.

Para ella el vuelo apenas iniciaba, se sentía agotada de tantas emociones juntas; recostó su cabeza en la ventanilla y se durmió placidamente. Su último pensamiento fue para Mario y Thierry.

Madrid: I II III IV V VI