París XIII... "Haydèe y Chloé"
Aquella mañana pude ver en Chloé un interés especial por todo lo que Haydèe hablaba; de cierta manera se mostró afable al verme nuevamente.
Las historias que se ocultan en una librería parecían llenar por completo su atención. Yo preferí dejarles a solas; un guiño de Haydèe me hizo entender que esta sería la mejor opción. Así que decidí ir a la parte trasera de la librería y revisar la parte de los manuscritos que me faltaban por leer.
Sentía algo de vergüenza, ya que era una historia de familia –no sé si es porque se trata de la mía- pero no veía ningún futuro éxito en sus letras; aún así debía cumplir con la voluntad Valjean. No me apetecía hablar de mi vida privada –no hay nada importante en ella- más que cierto fracaso en mi carrera. La vida transcurrió y me dedique a ser profesor de canto en una escuela de niños en Normandía; mi vida sentimental era un total fiasco y no creo que haya solución a la misma a mis 39 años; cuando se poseen todas las mañas del mundo –cosa que hace imposible el compartir diario con otra persona- no solía asistir a reuniones con amigos, una vez ellos contraían nupcias; ya sabéis que los matrimonios se comportan como una especie de secta en la cual, los temas son siempre los mismos y donde el papel de los críos es el tema principal de la mayoría de las conversaciones; algunos eran mis alumnos y no me apetecía hablar acerca de lo hermoso que sus hijos cantaban en las pequeñas presentaciones que organizaba cada estación. Así que permanecía muchas horas libres en casa, revisando partituras y resumiendo óperas de manera que a los peques le fueran interesantes y aprendieran el valor de las mismas como obras de arte. Hasta yo mismo aprendía algo nuevo cada vez que resumía todo en pequeñas historias de personajes que no fueran tan complicados para el intelecto infantil.
Elucubraba cómo iniciar la parte de mi historia, cuando Haydèe y Chloé se acercaron a la puerta y con un pequeño toque en la puerta la primera me saco del letargo literario que me venía embargando desde hace varios días.
- Monsieur Jean, he estado explicando las secciones a la pequeña Chloé y debo decir que es muy interesante su desparpajo en lo que a letras se refiere
Chloé permanecía en aptitud tímida con sus manos amarradas delante de su falda marrón. Haydèe le regalo una mirada de aceptación, como si se tratase de una institutriz ante su aprendiz.
- Así es Monsieur, si usted me lo permite puedo continuar aprendiendo más acerca de libros. ¿Si es de su parecer?
Le mire sonriendo, estaba algo atónito por la rapidez con la que Chloé había convencido a una mujer tan conservadora como Haydèe; pero recordé que de la misma manera ésta una vez encontró su vida en esta librería, y uno de sus sueños, era que que la misma se conservará tal y como lo quiso mi tío, siendo una de las mejores de París.
- Si que puedes venir Chloé, cuantas veces lo desees
Una sonrisa emergió de sus labios, como si se tratase de una aprobación hacia la felicidad.
- Ya Madame Haydèe me ha asignado una pequeña tarea y leeré algunos clásicos franceses que discutiremos a posterior
- ¡Me parece excelente! Dije, mientras permanecía sentado con mi ordenador encendido frente a mi; sin una palabra en mi mente con la que iniciar y terminar mi relato - ¡Vaya decepción se van a llevar los lectores! Me dije a mi mismo.


Antonio Alviárez dijo
Queridos Amigos:
Me estaba preguntando si la historia debió tener 10 episodios como todas y que debido a mi deseo en extenderla, había roto la magía que llevaba consigo. En esta noche helada; he decidido escribir un rato y esto es lo que ha salido. Gracias por siempre estar allí, aún así me llena de placer poder leer sus post y comentarles como siempre.
También agradecer a todas las personas que apoyan mi blog en el Concurso de 20 Minutos y me votan en el renglón de Ficción.
Gracias y mi aprecio para todos
25 Enero 2007 | 11:50 PM