París XIV... "Nunca Dejes de Escribir"
La sugerencia de Haydèe parecía surtir efecto; había descartado beber unos tragos de Absenta y escribir en medio del estupor literario producido por esta milagrosa bebida, que envolvía los genios de la prole literaria de principios de siglos en París. Era justo allí en el barrio de Montmartre donde las musas copularon llegando a un orgasmo sin fin, donde la música, la pintura y la escritura fueron paridas sin dificultad y sus neonatos eran obras de arte. Tal vez en medio de esta vida tan limpia e insípida, la inspiración no llegaría a mi, a lo mejor debía sumergirme en los arrabales de la noche parisina y en medio de todo lo llamado “sucio” para muchos, encontrar la pureza de la creación, la que mi mente no poseía.
Esta vez ella, quiso que bebiera una copa de Champagne –era muy fino para mi burdo gusto- aún así acepte, allí frente al ordenador con nada en mi cabeza y aún entusiasmado por lo que había leído. Mis parientes en un estado de premeditación enlazaron la historia familiar para que todo el desenlace de los Valjean recayera sobre mi; parecía que sabían de mi existencia aún sin haber nacido o al menos esto me lo parecía.
Sin mucho que contar, como os he dicho antes, descubrí que podía usar la ficción y esto aliviaba mi espíritu de tanto maltrato retórico. Nunca había visto así las letras, más bien sentía un enorme gusto y respeto por ellas; sin las mismas este mundo no tendría un cauce en el cual andar y desenvolverse, solo así los conocimientos profundos del pensamientos llegan a miles de lectores que ávidos de saber, los devoran como si se tratase de una especie que no termina de saciar su interés e intelecto.
Es una tarea noble y difícil la de un escritor, cuánta responsabilidad a sus espaldas, en cada palabra grabada en una simple hoja de papel; la misma con algo de suerte puede llegar a convertirse en un clásico y con algo más de fortuna, pasar a la inmortalidad artística aún con vida, y no después de su muerte como sucedió con alguno de los grandes.
Así sin el uso de alucinantes y la falsa tranquilidad del tabaco, inicio mi aventura en este universo de letras; escribiré sobre mi, sobre la gente que veo en la calle, sobre Chloé y su dura vida, acerca del viejo comprador asiduo de libros. Que está al pendiente de las últimas publicaciones y viene tan solo a sostenerlas un momento en sus manos, devorando la tapa posterior del mismo en un intento fallido de buscar en medio de cortas líneas el contenido entero del libro y así tranquilizar su adicción por los libros; sobre el que sentado en las grandes librerías cada día lee un trozo de un interesante texto y posee la paciencia de dejar para el otro día la continuación de la historia que lee con tanto interés, sabiendo que al cerrar sus lomos, su vida vuelve a ser la misma, que tan solo retirando sus ojos de aquellas letras que producen una embriaguez que va mucho más allá de la experimentada con alguna droga existente, logra abandonar, a lo mejor su mísera vida y puede volar a nuevos mundos, este tipo de lector, es algo complicado para mi entendimiento, pero admiro su paciencia en la espera diaria para continuar sus devaneos en estos mundos efímeros pero profundos y eternos como sus autores.

An dijo
La ficción bien echa, o mejor la novela bine escrita y con continuara, tuvo, tiene y tendra una gran atraccion sobre el lector, es el artificio que usan en muchas series, el vilo...tu obra es de calidad, espero que algun día la recojas en formato tradicional :)
3 Febrero 2007 | 11:16 AM