París XV... "Un Affair Literario"
Definitivamente la experiencia de los años, es la única que evita caídas en futuros errores –no estoy hablando de mí- se trata de nuestra querida Haydèe, quien poco a poco ha ganado mi confianza, tal y como tenía la de mi difunto tío; ha estado guiando mi escritura y sin ni siquiera entrometerse ha despertado en mi un raro y vivaz gusto por la escritura; provocándome una ansía por hacerlo casi sin parar. Nunca pensé que algo que no fuera la música despertará en mi, tan gratas sensaciones.
¡Ahora que lo pienso!... ha estado gobernando nuestras vidas y hablo en plural, porque se ha encargado de la educación de la pequeña Chloé; perdonen que use la palabra gobernar, que suena a dominación y en realidad nunca se me han dado bien las practicas sadomasoquistas ni de subyugación. Aún así ha estado velando por nuestra educación, como si se tratase de un par de niños bajo su cuidado.
Chloé, se ha instruido en el manejo de libros y normas de etiqueta para con el público que viene a La Librairie entre ellos un joven y prometedor escritor ingles, que ha despertado su interés mucho más allá que los demás asiduos. Ella ha tenido el gesto de comunicarme el aprecio creciente que siente por él y yo le he apoyado en su naciente sentimiento. Así que he dado carta abierta a Haydèe para que salga de compras con ella y compre algunos atuendos que realcen su belleza. Pronto tendrán una cita y Chloé, ha leído los clásicos franceses, así podrá impresionar a su culto pretendiente; aún sin leer mucho de tragedia shakesperiana, se ha pulido con el uso del francés y sus literatos. Deseo que ella tenga una vida mucho más grata a nivel sentimental de lo que ha sido la mía; ella me ama, lo puedo ver en sus ojos y es una especie de hija que nunca tuve; además goza del cariño de Haydèe y esto me llena de tranquilidad.
Ahora escribiré un rato, enciendo el candelabro de plata, para que mis antecesores me acompañen en la tarea encomendada. París luce gris y fría, aún así mi corazón está tranquilo y lleno de paz, ni siquiera el triste "Lamento de Dido" puede romper esta calma. Todo afuera permanece en calma y las aguas del Sena continúan su viaje hacia El Havre; se lleva consigo todos los males de la ciudad –así me lo parece- y con ellos mis penas; por primera vez en tanto tiempo mi espíritu ha sido invadido por una especie de solaz. A las orillas del río un niño se desprende de la mano de la que parece ser su madre y corre con los brazos abiertos, sin perder el equilibrio, en lo que parece una especie de polluelo queriendo emprender vuelo y volar sobre la hermosa ciudad que lo cobija. Sin apenas notarlo, mi visión y vista se nublan por los recuerdos; que inundan mis pensamientos. Escucho unos pasos apresurados hacia mi habitación y de regreso a la realidad, aspiro el conato de lágrimas convertidas en mucosidad que comenzaban a llenar mi nariz. Chloé llama a la puerta, parece que viene acompañada de Haydèe.
- Querido Jean, ¿Chloé y yo hemos venido a pedirle su opinión acerca de este nuevo vestido que ella lucirá en su primera cita con el joven escritor? Dijo Haydèe casi de inmediato al abrir la puerta
Chloé lucía un traje rojo oscuro, que había hecho desaparecer toda su sencillez y humildad, rescatando en ella toda la belleza oculta hasta ahora no mostrada. Estaba feliz y tenía esa expresión en su rostro que da el amor incipiente.
- Luces muy bella Chloé, veo que Haydèe ha hecho un gran trabajo contigo estas últimas semanas
Ella sonrió tímidamente, luego mirándome a la cara pronunció estas palabras
- Monsieur Jean Valjean, nada de esto hubiese sucedido sino fuera por usted. Dijo acercándose a mí y plantando un beso en mi mejilla, como aquel día en el Canal Saint Martin.
Eso era tiempo pasado para todos…






An dijo
Como siempre elegantemente bueno :) los carteles preciosos
5 Febrero 2007 | 02:42 PM