Paris XVI... "Réquiem"
Un fuerte abrazo la mantuvo unida a mi; sentí su respiración en mi hombro, en su cálido abrazo pude sentir todo el cariño que ella tenía por mi –a lo mejor era mero agradecimiento- esto quise pensar, a sabiendas que no era así. Aún existen en el mundo personas como Chloé, cuyo espíritu se mantiene intacto, sin daño alguno a pesar de las vivencias –sería esto lo que pudo ver, aquel joven escritor en ella- ahora, no se trataba de una pequeña sola que vive a la suerte del día; nos tenía a Haydèe y a mi; la primera hacía un buen trabajo en su educación.
ambas sonriendo decidieron continuar y Haydèe con un guiño, quiso hacerme ver que todo iría bien y que lo mejor sería que continuara escribiendo a solas. Tenía casi finalizado el último capitulo –no me lo podía creer- había sacado de mi mente casi cinco capítulos y éste pronto lo tendría finalizado.
volví a la mesa cerca de la ventana y la tarde continuaba gris y una especie de tramontana parecía adueñarse de ella, llevando consigo todo lo que estuviera a su alcance; hasta las pocas hojas de platanero, en su mayoría en el suelo, volaban sin parar, en una especie de danza circular que las llevaba de un sitio a otro.
fue allí donde mis pensamientos tomaron cierta inspiración –que no debía desaprovechar- y culminar el libro, con una metáfora acerca del ciclo de la vida. Tomé asiento, llene la taza con algo de té que aún permanecía calido y la lleve a mis labios, los cuales en un murmullo, lo engulleron, calentando todo el interior de mi boca. Era grato su sabor, tanto, como mi nueva vida, al lado de estás dos bellas mujeres.
solo a tres páginas del fin, las teclas parecían ir de un lado a otro y la pantalla parecía cobrar un brillo especial, no sé, qué sucedía; pero algo sobrenatural llenaba de luz mis pensamientos y mi corazón se engrandecía con el amor de mis antepasados, como si se tratase de una rara comunión en ellos. Un aire con cierto olor a lirios me envolvió totalmente; en medio de este clímax, mis últimos pensamientos antes de perder la conciencia fueron para Chloé y su felicidad. Aquel dulce olor parecía provenir de ella, que ahora caminaba por las calles de París, siendo una chica feliz y llena de juventud. Este estupor duro mucho más de lo que llegué a pensar y en un momento mi visión fue la de un ave, que sobrevuela París de norte a sur, sobrevolando sus puentes, sus edificios y catedrales. Todos iban de un lado a otro, todos hacían lo mismo que hacen cada día. Solo yo era dueño de una gloria indescriptible que aquella ciudad me ofrecía. Era la ciudad de Víctor Hugo, la misma que un día se lleno de revolución para emerger y convertirse en un ejemplo de democracia para las futuras naciones.
Fue allí cuando entendí, que esta especie de desdoblamiento corporal y éxtasis tardarían en marcharse; que el punto final al escribir fin; fue como el detonador que inicio todo.
cuando Chloé volvió a las 22 horas de cenar en compañía de Philip, lo primero que hizo fue buscarme por todo el piso y al llegar a la biblioteca, me encontró con mi cara sobre el teclado y un cuerpo que empezaba a tener el rigor mortis característico; él le esperaba afuera en el salón y acudió a su grito desesperado. Había muerto, ya no estaba allí, mi tarea había terminado, en mi rostro la expresión de la tranquilidad y la felicidad reinaban mucho más allá de la simple expresión facial.
un pequeño y traicionero aneurisma cerebral había concluido también su trabajo. Chloé en el salón lloraba desconsolada junto a Haydèe –esta recién llegada- y el que sería su adorado amante. Las velas del candelabro de plata dejaban ver una pequeña luz que llegaba a su final.













Dosninyos dijo
Alaaa!!! Has acabado con la vida del prota asi por las buenas jooo, q tristeza me ha dado!!! Se ve que estaba ahi solo para seguir la tradicion familiar y ayudar a una persona a vivir, ... Estaba casi convencia de que se quedaria con Chloé, aun así y con este final trágico que sepas que me ha gustado muxo Antonio. Besitos...
LA NIÑA
7 Febrero 2007 | 06:49