Ámsterdam I... "Could It Be Magic"
Lo peor que le puede suceder a un gato es nacer en los países asiáticos –lo siento por mis congéneres- soy afortunado; ¡mucho! diría yo. Vivo en la ciudad más progresista del mundo, donde la igualdad es la vanguardia del día. Una pequeña, pero gran ciudad; llena de canales y de tulipanes al final del invierno. Una metrópoli en forma de herradura que ha ganado terreno al mar, extrayendo su agua y devolviéndosela; como si se tratase de un perfecto mutualismo. En medio de este increíble lugar; nací hace dos años y tuve mucha suerte al cruzarme de manera indefensa delante de mi querida Sarah, al regreso de su trabajo, llevaba un ramo de flores en sus manos y luego de preguntar a todas las personas circundantes si alguien había perdido un cachorro gatuno, decidió de buenas a primeras quedarse conmigo y llevarme a su pequeño piso en el centro de Ámsterdam.
Desde aquel día no he parado de recibir mimos y cuidados, que yo devuelvo con abnegado beneplácito. Recostado en su sillón favorito, puedo verla, como va de un lado a otro preparando los últimos detalles de una cena que le hace mucha ilusión. Piensa reunir a todos sus mejores amigos –ex compañeros de estudio- no serán más que cinco; ya que mi dulce dueña, no es dada a las amistades poco profundas; que abundan en casi todo el planeta –esto lo digo por lo que veo a veces en la TV- porque mi opinión acerca del ser humano es realmente hermosa y sincera.
Ha colocado un incienso de sándalo que ha perfumado el salón de suave manera y le ha dado un cierto aire de misterio oriental al ambiente. Ha sacado tres botellas de vino Chianti que ha dejado sobre la mesa, no las abrirá hasta la previa llegada de sus invitados, para dejar que su aroma se estabilice antes de beberlo. Ella sabe cuidar todos los detalles, si lo sabré yo que fui testigo de su último amorío con un chico neoyorquino llamado Boyce que le ha roto el corazón de mala manera. De esto, dejaré que sea ella misma quien os cuente, más adelante. Solo puedo deciros que le conoció una tarde, era el final del verano del 2007, cerca del mercado de las flores, justo en uno de los puentes del canal Singel; no sé la manera cómo se desarrollaron los hechos, pero de este encuentro nació una pasión que solo ha durado seis meses. En realidad estoy hablando más de lo que debería; una buena mascota debe guardar todos los secretos de sus amos, os podéis imaginar, ¿qué sería de la privacidad de mucha gente si sus animales de compañía pudieran contar sus intimidades?.. Seguro ya habría un reality show que se encargaría de mostrarlo –menos mal que no es así- y no quiero sentirme como un traidor en este relato; vosotros que sois quienes lo lean y opinen acerca de los hechos, os pido no seáis demasiado críticos y dejéis los prejuicios a un lado.
Mi pequeña Sarah, solo cuenta con 31 años y se desempeña muy bien como diseñadora de interiores en una importante tienda de la ciudad; por lo que dejaré para después los detalles de su pequeño apartamento, cerca de la estación central de trenes. Ella parece estar lista para recibir a sus invitados, solo le falta colocarse sus impolutos zapatos negros, que ha dejado a un lado y ha preferido caminar sobre el suelo de madera. Su buen amigo Tom, llegará en cualquier momento y esto hará que la tranquilidad en este lugar se acabe.
Se trata de un chico de unos 30 años que labora como jefe de sobrecargos en KLM, es el mejor amigo de ella; gay en lo que a practicas de amor se refiere y un enamorado empedernido de con cuanto hombre sale –en realidad, le estoy juzgando mal- y yo que hablaba de prejuicios; es un hombre más bien algo inocentón, que desea que alguien le quiera como humano y no por lo que es; amante de la música de los 70s´- 80s´al igual que mi Sarah que esta noche ha decido colocar una vieja canción para iniciar la noche, es Donna Summer su “Could It be Magic”, que repite una y otra vez, mientras que daba vueltas por el salón y practicaba viejos pasos de baile, aprendidos en películas de la época.
Tom, entró si hacer ruido sorprendiéndole en plena danza; ella no se había percatado de su llegada, de no ser por mi cabeza erguida y mi maullar, en un intento de que ella supiera que alguien estaba en el salón, pero mi miar se ahogo en la música sin ser escuchado. Así que Tom se integro al baile, tomándole por los hombros y siguiendo sus pasos, le dió algunas vueltas al puro estilo disco.
- Todo luce perfecto Sarah, dijo Tom mirándole a su cara con una sonrisa - ¡Ya estoy aquí! Ahora solo queda esperar a los invitados...











amigaeterna dijo
Qué emoción! Una nueva ciudad, una nueva historia... y un nuevo protagonista, un gato de lo más encantador.
Bonito e interesante comienzo. Lo has dejado justo en el punto adecuado para que me esté preguntando qué ocurrirá en la cena, como serán los demás amigos...
Muy buen comienzo Antonio.
Un beso,
15 Febrero 2007 | 11:45 PM