Ámsterdam III... "Everything I own"
Mientras tanto, yo era el testigo innato de la escena; lo digo porque soy ajeno a las experiencias vividas en el pasado, cuando todos compartían días universitarios; al parecer fueron unos días maravillosos, podía verlo en sus miradas entrecruzadas y sus sonrisas de complicidad. Daba la sensación que el tiempo hubiera retrocedido porque un grupo de treintañeros así lo deseaba, es una pena que la gente no entienda que estos días pasados son los mejores y los dejamos pasar pensando en un futuro mejor.
Se guardaban un profundo afecto, tanto que me conmovió ver a Sarah tan feliz –hace días que esto no es así- y Tom destacaba con un especial solaz. Sus gestos y palabras en un sin parar, hacían evidente su alegría, comentaba de los días vividos, las aventuras, borracheras y amoríos. Caroline, dijo que no deseaba preguntas indiscretas en lo referente a su trabajo, a lo que todos hicieron caso omiso, aumentando la curiosidad por su vida privada. Ella esta cansada de las terapias sin efecto y luego de descubrir a su psiquiatra favorito en una fiesta privada, vestido de cuero y dominado por un musculoso hombre, le convencieron de que perdía su tiempo en vanos tratamientos. Todos rieron al oír el comentario.
Tom abrazaba a Josué, hablándole al oído intentando en un superficial juego de amigos, seducirle y convencerle de intentar nuevas aventuras, ambas chicas reían sin parar, Josué, algo sonrosado, movía su cabeza de un lado a otro en un “no” interminable. Solo faltaba, la mejor de las amigas, la más querida entre todos, ya se les hacía extraño que ella no apareciera, Cris junto a Manuel –su esposo- y compañero de todos, fue la única relación de tipo amoroso dentro del grupo; ellos vivían en Rótterdam, llegarían en el tren de las 21 horas.
- ¿Cuándo llegarán Cris y nuestro españolito? Dijo Sarah, llevando su cabello negro detrás de ambas orejas.
Era un gesto que Tom amaba en ella, le miro y comenzó a narrar el día que le conoció; como siempre, dejando caer sus cosas al suelo, de esta manera había conocido a varios de los hombres especiales en su vida, y conste que no lo hacía premeditadamente, sino que sus pequeñas manos no podían abarcar, el tamaño de muchos libros a la vez. Fue en primavera del 93, cuando previo empujón de un tumulto de jóvenes a la puerta de la universidad, perdió el control de lo que llevaba entre manos, dejándolo caer por todas las escaleras; fue allí cuando Tom que en ese momento iba a clases de filosofía, acudió rápidamente en su ayuda. Ella creyó que pretendía ligar –a ella le agrado- ya que Tom, era el tipo de hombre con cabellos negros y ojos verdes –diríamos el tipo que Hollywood prefiere en sus películas- luego fueron a la cafetería a tomar algo y en vista de las miraditas de Sarah, él decidió de golpe dejarle clara su condición sexual, cosa que en vez de disgustarle, le impresionó y así esa misma noche fueron al cine universitario a ver una vieja película francesa.
El timbre de la puerta se dejo oír una vez más y todos corrieron a esconderse; de modo que Sarah quedará sola y dijera que aún nadie había llegado a la cena.
Dio unos cuantos pasos y abrió la puerta de madera oscura y allí en el portal estaban Cris y Manuel, les propició sendas sonrisas, acompañadas de besos y les hizo creer que se sentía aliviada, de que hubieran llegado, ya que nadie lo había hecho.
- ¿No puede ser Querida Sarah, que nadie haya llegado? Dijo Cris – ¿Nos estás jugando una broma?
Manuel sonrió, estaba callado, pensativo; giro su cabeza de un lado a otro como si se tratase de un perro sabueso.
- ¿Te agrada el incienso? Dijo Sarah, tocándole la punta de la nariz, el movió su cabeza en negativa
- ¡Huele a Dune, sé que Tom esta aquí! Basto esto para que todos salieran de sus escondites y una algarabía de gritos lleno el ambiente.
Everything I Own , paso a un segundo plano. Mientras tanto les observaba tan felices y plenos, tanto que guardaría en mi memoria gatuna este momento; como lo son las fotografías para los humanos; una serie de trozos de papel que sirven para inmortalizar los momentos que nunca se repetirán.








eltioantonio dijo
Nunca os perdáis la música y los olores...
Saludos y gracias a todos por el apoyo de cada día.
Antonio Alviárez
22 Febrero 2007 | 10:26 PM