Ámsterdam V... "These Boots are Made for Walking"
Parecía una cena muy tranquila cuando a Tom se le ocurrió colocar una canción que los volvía locos, especialmente a las chicas que hacían bromas con la misma; él muy disimuladamente fue a la cocina a por más vino; pero a su paso por delante de la mini cadena, oprimió un botón que hizo que el disco se cambiará por el segundo en la pequeña rockola. Caminó tambaleándose ligeramente en su regreso a la mesa, todos le pedían que tuviera cuidado con la botella de vino en su mano derecha; pero una vez las chicas reconocieron la música, se levantaron al unísono de sus asientos y comenzaron a bailar por todo el salón “These Boot are Made… ” de Nancy Sinatra , literalmente les trastocó ayudados por su incipiente borrachera y todo a continuación fue un follón
Tom en medio de las tres chicas, parecía guiarles en la coreografía y Josué y Manuel, usaban las palmas de sus manos, para aplaudirles en su pequeño espectáculo. El primero solo flexionaba sus rodillas –nunca se le ha dado bien lo de bailar- y el segundo inclinaba sus hombros de un lado a otro dejando oír una carcajada sin fin. Tom vino a por ellos rápidamente y les engancho por sus brazos quedando él en el medio y llevándoles a donde las chicas bailaban moviendo sus brazos arriba y atrás. Los chicos movían sus cabezas de atrás a adelante. Caroline se hizo con Manuel y Cris con Josué; por supuesto Tom era la pareja eterna de Sarah.
Yo preferí moverme de mi sitio, no fuera que alguno tropezara y me cayera encima aplastándome.
A mi ligera opinión seguían siendo los mismos jóvenes de siempre; al menos cuatro de ellos así lo parecían; hasta Josué perdió su compostura de empleado diplomático y se embarcó en la aventura humana de divertirse sin miramientos; si me preguntáis si lucían ridículos, os diría que ¡NO! Eran esos momentos en los que deseo ser humano y tener un grupo de amigos como ellos; subido en la cómoda y junto al jarrón de tulipanes amarillos me encontraba a salvo de la hecatombe, menos mal que los vecinos de las otras casas, sabían de la reunión y nadie se quejaría al día siguiente de nada.
Me mantuve allí de pie recostado sobre ambas patas traseras y con mi cola moviéndose ligeramente de izquierda a derecha –al son de la música- cuando mi dulce Sarah, clavó sus ojos en mi y con caminar ligero, se acerco hasta donde me encontraba y me tomo con ambas manos, colocándome panza arriba entre sus brazos y tongoneándome con el ritmo musical. No quise defenderme, como dicen que lo hacemos los felinos al estar en dicha posición; más bien me sentía humano y parte de su momento de felicidad. Tom fue por las copas y una a una las repartió entre los invitados, con botella en mano fue llenando a cuartos el total de ellas, no sin antes propiciar un choque ligero de las mismas en señal de felicidad, por sus amigos y los buenos tiempos.










eltioantonio dijo
Queridos Amigos,
Gracias por vuestros comentarios, ya me encuentro mejor, y tenéis un episodio nuevo. Gracias por vuestro apoyo en el concurso, a quienes sois fieles cada día.
Abrazos:
Antonio Alviárez
4 Marzo 2007 | 02:35 PM