Ámsterdam VI... "Cold Water"
Presentía que al grupo de amigos el piso les empezaba a ser pequeño. Les apetecía respirar el aire de principios de otoño en Ámsterdam, el viento comienza a soplar pero de manera suave, colándose en medio de los canales y haciéndose sentir al paso de los pequeños puentes.
Fue la misma Sarah quien sugirió de entrada la idea, todos se encontraban recostados en las poltronas, aturdidos a causa del vino y el baile. Caroline se encontraba casi acostada en medio de Josué y Tom, no paraba de hablar en voz baja con ambos –no alcazaba a escuchar lo que decía- Cris y Manuel se pensaban como buena alternativa la idea sugerida.
- ¡Bueno Chicos! Dijo Sarah dirigiéndose al trío de locos. Les miro con cierta risa de complicidad, como quien desea hacerse participe de sus planes – ¿Queréis salir a dar un paseo?
Los tres se miraron y rieron a carcajadas, asintiendo con sus cabezas. Caroline fue la primera en incorporarse, apoyando ambas manos en las piernas de cada uno. Una vez de pie, se alisó su falda negra pasando las manos por la blusa del mismo color. Josué y Tom, permanecían sentados, se miraron uno al otro –como quien no tiene opción- y con un movimiento inmediato se encontraban al lado de nuestra Carolina. Ya Cris y Manuel prestos, les hacia ilusión caminar un poco por la ciudad –casi nunca venían a ella- creo que hasta yo necesitaba un poco de aire fresco, sabía que Sarah me dejaría salir un rato afuera como cada noche así que aproveché que la puerta se encontraba entreabierta y me deslice suavemente por ella, dejando ver mi cola al salir, hacia una noche algo fría aquí afuera, o a lo mejor era mera impresión.
Husmee un rato por el pequeño jardín con pasos sigilosos –nosotros los felinos siempre estamos a la caza de algo- así al final no sea nada –es nuestra naturaleza- todos la tenemos, es un sentido de supervivencia que algunos usan en demasía, causando daño a todo lo que se cruza en su camino. Preferí dar un salto y subirme a la cerca de madera que separaba los jardines. Me agradaba estar allí subido un rato y mirar el empedrado gris de la calle, era una especie de línea de frontera, a veces pensaba, qué sucedería si saltara y decidiera irme a explorar el mundo allí afuera; pero esto quedaba como un mero pensamiento; se dicen muchas cosas de nosotros los gatos y mucha gente nos tacha de poco fieles, pero no es mi caso, recuerdo muy bien lo mal que lo pase solo en estas frías calles antes que Sarah me encontrara. Así que me gire y dirigí la mirada hacia la ventana de la casa, solo les veía mover sus bocas y alguno que otro levantar sus brazos, se preparaban para salir y mi querida Sarah daba vueltas a una bufanda marrón en su cuello.
Manuel y Cris fueron los primeros en salir, ella les cogió del brazo y se hicieron adelante para dar paso a los demás que pronto se les unieron. Reían a montón y Sarah, les hizo un gesto colocando el dedo índice sobre sus labios en señal de silencio, todos bajaron el tono de sus voces y sus risas continuaban aún. Tom al pasar frente a mi, me guiñó el ojo derecho y señalándome pronunció
- ¡Rembrandt, te portas bien y cuidas la casa!
Todos le miraron y rieron, Sarah, le tomo del brazo alejándole de mí. Ví como los seis amigos se perdían al cruzar la esquina entre risas y juegos. El viento soplaba con más intensidad y unas pequeñas gotas de lluvia fría comenzaron a caer.











eltioantonio dijo
Sarah cumplido tu deseo, se han ido a las calles de Ámsterdam. Saludos a todos...
Antonio Alviárez
10 Marzo 2007 | 04:09 PM