Ámsterdam VIII..."Should I Stay or Should I go"
La puerta permanecía abierta, todos pudieron sentir el intenso olor a hachís unido al de marihuana, Rieron al sentirlo, a lo mejor porque este es el efecto principal que los caracteriza. La música se dejaba escuchar sin llegar a ser estruendosa, The Clash llenaba el lugar de esa traviesa sensación que tiene la juventud, donde todo son experiencias y los errores son cosas de adultos, así que por un momento o al menos esta noche todos pensaban en recobrar la ilusión de gastados tiempos.
Era un bar algo pequeño, en el que se permitía como en muchos de la ciudad el consumo moderado de drogas blandas. Tenía una barra larga y amplia color rojo oscuro, que recordaba al vino tinto antes consumido. Unas cuantas mesas metálicas acompañadas de amplios sillones color negro, complementaban la decoración, varias personas ocupaban las sillas de la barra y otras permanecían de pie haciéndole compañía a los primeros. Todos se detuvieron un momento y se quitaron los abrigos, jerséis y bufandas; una chica pálida y algo gótica los tomó y acomodo en perchas, entregando unos números en papel que Manuel guardó en su bolsillo.
Nadie se atrevió a cruzar palabra, pero en sus miradas se podía notar la emoción de estar juntos nuevamente en el mismo lugar donde se reunían cada viernes y la pasaban hasta el amanecer bebiendo y fumando uno que otro largo que se preparaba alguno de ellos. La pequeña mesa del rincón estaba vacía y Josué corrió hasta ella y la tomó, era allí exactamente donde les gustaba sentarse, desde allí divisaban casi la totalidad del bar y así podían ver quiénes salían y entraban; así alguno de ellos podía escapar a tiempo al baño en caso que alguno de sus affairs universitarios se presentase casualmente en el lugar.
Caroline fue la primera en sentarse y los demás le siguieron sin ningún orden en especial, más que el que Cris quedará al lado de Manuel. El mesonero se acercó amablemente con una sonrisa y saco de su bolsillo una pequeña libreta que acompaño con el bolígrafo que tenía guardado entre su oreja y su cabello ensortijado. Caroline de forma coqueta pidió un Cosmopolita agradeciéndole con un guiño su atención para con ellos. Sarah prefirió continuar con una copa de vino a lo que Cris se unió. Josué un cubata, Tom igual y Manuel un vodka con zumo de naranja. El joven mesonero no término de copiar en su libreta, memorizó el pedido y de esta manera pudo observarles mientras ellos elegían sus bebidas.
Cris algo entusiasmada por la curiosidad deseaba probar un té de un hongo que servían allí particularmente acompañado con hielo; este producía un leve letargo alucinógeno, que no llegaba a ser más que un chute parecido a un trago de absenta. Nadie se percató de lo que sucedía allí entre los asistentes, estaban tan ensimismados en su pequeño encuentro que parecía que nada más importaba, las bromas acerca de los recuerdos y los comentarios, ¿Recuerdas cuándo?... eran el tema de esta noche. Empeñados en una especie de Síndrome "Forever Young" que no les permitiera pensar lo que es ser adulto en este mundo.
Las bebidas fueron servidas y bebidas una y otra vez, el té al igual por sorbos fue desapareciendo, lo que causo un brote de risa espontánea en todo el grupo. Caroline hacía bromas subidas de tono, Sarah trataba de canturrear alguna que otra canción pero sin éxito alguno y los chicos resbalaban su cuerpo entre las sillas muertos de la risa. El joven camarero limpiaba algunos vasos y copas detrás de la barra, pero sin perder de vista los coqueteos que Caroline le regalaba continuamente.











Jean Pierre Trulove dijo
valla...me encanta algo que me parecio fascinante.. los diferentes tipos de bebidas para diferente tipos de personas...se nota aun mas la diferencia de personalidades...Lo del Te de hongo.. lo he probado despues me senti algo culpable por que aunque fue leve el efecto hice algunas cositas que no debi haber hecho...
Saludos
14 Marzo 2007 | 11:39 PM