Fiesta de Cócteles.
Me encontraba allí frente al Wurlitzer Ballroom de la Calle Tres Cruces, había tomado un atajo por la Calle de la Salud –nervioso- y sin poder reconocer el motivo, me detuve frente a uno de los pequeños árboles del portal. Yo había llenado el registro para asistir a la fiesta, me preguntaba ¿Si se trataba de una simple fiesta o la reunión de amigos invisibles que por primera vez se mirarían a la cara?
Allí de pie con cara de asustado como un turista sueco en pleno centro de Río de Janeiro sin plano de la ciudad y sin entender ni una pizca de portugués. Me retire un poco, para no llamar la atención de los chicos que miraban la lista de invitados -¿no entiendo por qué tanto nerviosismo?- me había puesto lo mejorcito de mis ropas –nunca se sabe- qué puedes encontrarte en la vida; pero este miedo no me abandonaba. A lo mejor todo mi temor consistía en que sería descubierto -¡SI!- como el peor de los mentirosos, si todas las personas que asistirían a la fiesta, supieran que no soy yo quien escribe los post que publico, que es un pequeño ser que vive en mi habitación y que cada día, cuando toca un episodio de una de las historias, se sienta allí y escribe sin parar lo que yo solamente releo, si las personas que admiran mi humilde trabajo de aprendiz de escritor siendo un médico se dieran cuenta que nada es verdad de lo que solo las teclas de mi ordenador son las autenticas testigos.
Traté de cancelar estos pensamientos, hoy conocería en persona a quienes trabajan detrás de esta página, editando, recibiendo nuestras quejas y haciendo lo posible por arreglar todo en la mayor brevedad posible. No es justo, ni para mi ni para nadie, cuando la ficción se adueña de tu vida, este mundo deja de ser el autentico, tu mente es sumergida en la creación de seres fantásticos aquellos que la gente ama sin condición, a lo mejor porque son un reflejo de sus vidas o de lo que no pudieron llegar a ser.
Llegan alguno de los invitados, un par solo, como yo, otros en pequeños grupos, a lo mejor se conocen de encuentros hechos con anterioridad y yo sigo aquí de pie, mirando mi reloj y simulando que espero por alguien que nunca llegará. He dejado mi pequeño duende en mi habitación de Barcelona, entre las sabanas blancas de mi cama, se quedó allí con mi aroma a Gucci y hombre aséptico, el que a veces se levanta a alta horas de la madrugada empujado por aquel ser que le ordena ir a revisar una y otra vez sus escritos. Debo reconocer que me cuesta mucho y que a veces recurro a alguna amiga on line para que me ayude en la tarea. Mi cabeza ha olvidado algunas normas de ortografía y aún con la ayuda del word, no suelo escribir sin que los acentos no estén en su debido lugar y las comas separen las ideas sin estropear el contenido.
Sueño con el mundo de los reales escritores, aquellos que poseen “correctores” que hacen que sus obras sean perfectas cuando las compramos en las librerías, estos que escriben sin parar y si olvidan algunos detalles, ya habrá alguien que pondrá las cosas en orden, aún cuando ellos duermen…
La fiesta ha empezado, soy el último en entrar, aquí dentro todo es ilusión, gente diferente ¡Sí que lo son!...









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elrincondeanita dijo
Una nueva historia?? una nueva historia sobre el próximo acontecimiento?? qué bueno Antonio... Tengo que terminar la historia anterior... Ya lo sabes, y contestar como no cada uno de los capítulos.... ¿te veremos mañana?.... 3.
Te pasaré material si no vienes para que te inspire… :-D
Un besito gordo!!!
21 Marzo 2007 | 05:59 PM