Estambul IV… “Hüzün”
No le había visto nunca, de esto estaba seguro. Aún así, se me hacía conocido. Como si se tratase del ser por el que toda tu existencia has estado esperando. Una especie de redentor del dolor, tal vez igual o mejor que el de la pintura del icono.
-Es mejor que salgamos de aquí. Dijo con voz amable
-¡Sí! Contesté sin más
-Nosotros los estambulitas al igual que esta ciudad, poseemos dentro de si una especie de melancolía –Llamada hüzün, es parte de la magia que se nos otorga al nacer
Le observaba sin reparos. Había limpiado mis manos del resto de polvo. Era un hombre maduro, cabellos negros y piel blanca; ojos profundos capaces de desnudar ante él cualquier ser vivo que se le pusiera delante.
-¿Crees en la nueva vida? Dijo en un tono que semejaba a un reto personal, y sin esperar mi respuesta dio la suya
-Para mi hay otra vida, si, pero en el libro que tengo en las manos. Hizo una pausa. –La intensidad de las historias que leo me permiten sobrellevar la mediocridad
Era lo más interesante que había oído desde hace mucho tiempo. Una vez le escuché algo parecido a mi hermana –ella es otra historia- su único refugio luego del desastre amoroso que le ofreció la vida, lo encontró entre sus escritos y lecturas.
Ambos habíamos dado unos pasos, sin embargo yo no lo había notado. Estaba atento a sus palabras y a la vez absorbido por mis pensamientos, hilando coherentemente las piezas, llegué a concluir que todo esto era un suceso no casual, sino una especie de “revelación” dada por hechos vividos que luego os contaré.
Hicimos el mismo camino de vuelta y este personaje llamado Harnt parecía embelezarme cada vez más, como una abeja en un floreciente jardín. Sugirió que diéramos un paseo por las Cisternas de Yerabatan, así que cruzamos la calle adoquinada. Bajamos las escaleras –no recuerdo que pagáramos una especie de entrada- como lo hacía todo el mundo –no le di mucha importancia- una vez dentro el sonido del goteo sigiloso y musical acompañaba a la música clásica del fondo. Hrant, permanecía callado, sabía que este pequeño paseo se trataba de un aprendizaje que luego me serviría de algo. En las paredes, figuras de árboles proyectadas e imágenes de las distintos estados del agua, eran las únicas luces que iluminaban las pasarelas que se abrían paso en medio de un hermoso contenedor de agua, que abasteció a la Estambul bizantina del preciado líquido. Realmente una espectacular obra arquitectónica si tenemos en cuenta los recursos con los que se contaban en la época. Seguí sus pasos hasta el final, donde una hermosa y fuerte columna daba fin al paseo. La misma con cabeza de mujer permanecía sumergida en el agua sin respirar, la famosa medusa de los cuentos. Le observé fijamente sin convertirme en piedra –a lo mejor deseaba aquello- para quedarme allí siendo parte de aquel estimable lugar. Al volver, pude ver los detalles de otras columnatas, el famoso ojo azul que protegía a su pueblo del “nazar”.
Por un momento desee dar por concluida mi visita a este y otros lugares con mi nuevo acompañante, pero éste, de nuevo con voz placida, irrumpiendo en mi mente, y con una sonrisa en sus labios, dijo que me llevaría a un sitio el cual era reservado solo para los hombres del país. Una especie de lugar donde yo sería un invasor –así lo pensé- pero él me dijo que perdiera cuidado, que nada malo me sucedería allí. Debí decir "no" al extraño, pero no me negué en lo absoluto, creo que él parece saber que la curiosidad es un defecto del cual no puedo despojarme y que se acentúa en mi al encontrarme en un sitio que es de mi completo placer.
Así que salimos de nuevo a la luz del soleado día. La casona
amarilla frente a la entrada de las cisternas, servía de espejo al brillante sol y pareció entorpecer mi visión por unos segundos.
-Ven, crucemos nuevamente la calle, ya casi es la hora, así que debemos apresurarnos
Ambos nos sumergimos en aquellas hermosas y taciturnas calles de Estambul. En ese mismo momento, tres misioneros católicos, eran encontrados muertos en la ciudad de Malatya, estaban a cargo de la editorial Zirve. Dos turcos y un tercero, posiblemente de nacionalidad alemana...









poedia dijo
Hüzün... preciosa palabra y contenido, tiene una música especial... Con eso me voy a dormir, ya veremos qué efectos produce...
Creo que mañana te contaré una historia, aprovechando tu último párrafo, y lo recientede esa y tantas cosas que han despertado mi hüzün, ;)
Un abrazote!
29 Abril 2007 | 01:24 AM