Feliz Navidad desde Estambul.
Una vez escribí un post con mis recuerdos, los cuales a pesar de estar en nuestra mente, no logran revivir del todo lo que sentimos en aquellos momentos pasados.
Hoy de nuevo en la que considero la ciudad más hermosa del mundo y con una vista desde el café de la Torre Gálata, interrumpida por otros turistas como yo, que en la cornisa de la misma van de un lado a otro haciendo fotografías. En realidad es un balcón porque posee barrotes. Es el último vestigio de la presencia de los venecianos en Estambul. Ahora gozo de una vista de la grandiosa Santa Sofía, La Mezquita Azul y el puente que lleva el mismo nombre de esta torre. Como siempre, un té me acompaña en este viaje a un encuentro conmigo mismo y me quedo sin palabras para poder describir lo que siento, mientras que el sol hace brillar el Cuerno de Oro, es solo es una parte del Bósforo, que se piensa que en lo atardeceres de esta ciudad se tornaba de un color casi dorado que semejaba al mismo noble metal.
Hace unos momentos, cuando venía hacia aquí en el tranvía, al atravesar el puente pude ver un grupo de hombres que intentan pescar algo desde su altura, allí continúan, creo que la esperanza es algo que nos ayuda a vivir, lo digo porque he esperado unos años antes de volver a estar aquí y creo que soy un hombre afortunado, no por el mero hecho de permitirme un viaje, sino por sentir las emociones del mundo de esta manera; sé también, es que ésta ciudad causa en mi una especie de gozo interminable y si me pidieran morir en éstos momentos, me sentiría complacido y
marcharía con este gozo que me embarga. Mi té se termina, había pensado en pedir un vodka en las rocas, pero no, aún me queda día por delante y seguro que con los efectos de alcohol me pondría a llorar de alegría y para esto ya existen otros momentos en la vida.
Un sol cálido y algo abrasador llega hasta mi ordenador y el lado izquierdo de mi cara, y con mira a la ciudad, los minaretes de las mezquitas solo forman una silueta en mi retina, aún así, sigo en Estambul y no son mis recuerdos, sino que puedo respirar su aire y sentir en mi olfato su olor y deleitar mis oídos con sus sonidos, nada se le puede comparar, nada, ella se queda con mi corazón, por ahora pasaré la navidad en sus brazos, para emborracharme en su piel y ser el hombre más feliz del mundo, tal y como lo deseo a o todos vosotros en éstas fechas…
Abrazos desde la Gran Constantinopla.













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ximo dijo
¡Qué suerte tío! Me alegro que estés disfrutando a lo grande.
Tengo 2 viajes pendientes...Estambul y Viena. Si ésta primavera va todo bién alguno de ellos haré.
Tú de momento ya has pescado una gran felicidad. Disfrútala.
Un gran abrazo desde Alicante.
24 Diciembre 2007 | 07:16 PM