-¡Seguro que ahora todos los libros suyos serán vendidos, y las librerías no darán a basto en sus ventas! Dijo Tom, con cierta rabia y dolor -¿Es decir, que uno debe morir de manera trágica y así consigue ser reconocido?, cualquier tragedia shakesperiana, es mejor que esta vida

María, estaba de píe frente a la pequeña cocina y le oía atentamente mientras gesticulaba con su cara.

-Querido Tom, esta sociedad ha aprendido a moverse con una serie de valores, los cuales son su propia destrucción. Dijo María, mientras untaba con nata unos trozos de pan –Las oportunidades son cada vez más escasas y las pocas que existen, sólo las puedes lograr, si no posees ciertos valores –que a casi nadie importan- todo lo contrario si posees belleza física y algo de “talento”, ya pareces tener una oportunidad y ser tomado en cuenta. María, continuo –Sino, la televisión no estuviera llena de tanto reallity; la juventud, desea obtener de la manera más fácil, lo que costó esfuerzo y auténtico talento a pasadas generaciones y esta perdida de valores y el amor al hedonismo, son su infortunio. Culminó María, con cierto ofuscamiento

-¡Lo sé! Respondió Tom –Me he esmerado con aprender de todas las situaciones de mi vida, y de quienes me rodean, de mis padres cuando los tuve, de ti, de mi profesor David. Tom, respondía de manera enérgica, mientras que caminaba de un lado a otro en el pequeño salón. En oportunidades, parecía que fuera a tropezar con la pequeña mesa que se encontraba en el centro.

-¡Tom, trata de serenarte! Replicó María, mientras colocaba el plato con panes y algo de mermelada, continuó mientras iba por más bebida –Eres afortunado, ¡Si que lo eres!, has tomado lo mejor de tus vivencias y en eso se basa tu ópera prima, creo que con ese estilo fresco y novedoso, podrás lograr llamar la atención de los críticos. María, volvía con la jarra de té.

Tom, vio que ella releía a Virginia Wolf y sonrió al saberlo.

-Señora Dalloway, tiene usted razón en parte, siempre tan acertada, pero la vida es otra cosa. Tom hizo un gesto de reverencia

-Tom, siéntate y come algo, te hará bien descansar un poco. Dijo María, mientras se sentaba a su vera.

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