Tom Brand X…
-¡Tom! -¿Quieres venir aquí un momento y ayudarme? Sam, le rescató de sus recuerdos.
Tom, se encontraba mirando por la ventana de la habitación de un hospital. La lluvia caía sin cesar e intensidad contra el cristal; los recuerdos le habían mantenido ausente por largo rato. Aquellos momentos vividos hace 10 años al lado de su amiga María.
Recordaba sus palabras y lamentaba como la vida transcurrió tan rápido sin apenas notarlo.
Era una promesa de la literatura y sus éxitos le permitían un holgado modo de vida que nunca imagino; muchas amantes, varios vodkas al día y una vida algo disipada para su existencial gusto. El mundo había cambiado en un abrir y cerrar de ojos, y la soledad aún seguía teniendo la batuta de su existencia.
Giró y vio a su hermano con las vendas en los ojos, se disculpó por su alejamiento momentáneo; ambos sabían lo importante que serían las siguientes horas para ver el resultado de la operación que le devolvería un posible claro-oscuro. Era un gran logro para alguien que ha vivido toda su vida en las tinieblas.
Sonrió al verle hecho un jovencito, impaciente y nervioso. Caminó hacía él y extendió su mano para que sintiera su cercanía.
-Sam, todo saldrá bien, ya lo verás –Has esperado mucho tiempo, ¿qué son unos minutos más? Sam, sonrió al escucharle decir esto.
Tom, se sentó a su lado, cogido de su mano. Miró nuevamente hacía el gran ventanal, contra el cual algunas ramas del árbol cercano golpeaban suavemente junto con la lluvia, le gustaba verla caer y su sonido avivaba sus recuerdos que le remontaban a aquel pequeño piso, donde puso todo su empeño para convertirse en lo que hoy día era. María, ya no estaba a su lado para celebrarlo, pero a veces le parecía poder sentir su presencia.
Recordó el día que se encontraba firmando libros en una de sus muchas giras en París, cuando aún si levantar su mirada, una mujer colocó su libro en la mesa entre sus manos y él preguntó a quién debía dedicarlo y al subir su mirada, su impresión fue tal al ver el semejante parecido de aquella fémina con la autentica María, tenía hasta su mismo nombre. Se quedó sin aliento por un instante, fue su editor quien con disimulo tocó unos de sus hombros para sacarle de su estupor. Tom, se disculpó y firmó el libro, la mujer se alejo felizmente emocionada de ver a su escritor favorito. Tom, por el contrario mantuvo su mirada hasta perderla entre la marabunta de gente que se arremolinaba cerca de él.
Su vida de exitoso escritor aún continuaba vacía sin nadie a quién corresponder alguna especie de amor. Se había conformado en ser el amante casual y terminar revolcándose en la misma cama donde las infieles esposas solían llevarle; luego huía sin más, con algún furtivo beso de despedida y con olor a diversos perfumes que le acompañaban en búsqueda de una copa de vodka para pasar el rato. Luego de vuelta al suntuoso estudio en el centro de la ciudad, donde escribía sus obras. Tal vez, era una especie de decisión personal, tal vez era la vida misma, no deseaba saber el por qué; era mejor no pensar en ello y ser feliz con lo que la vida le ofrecía sin nada a cambio.
El doctor entró en la habitación. Tom, se puso de pie y le recibió con un afectuoso saludo que el galeno devolvió sin más.
-Quitaremos las vendas Sam, a ver cómo ha resultado la operación. Dijo el médico con una sonrisa de satisfacción en sus labios
Tom, sintió algo de temor, que fue apaciguado por esa misma evocación de bienestar y tranquilidad; la misma que sentía cuando María, estaba a su lado. Tal vez ella se encontraba allí para acompañarle una vez más.






eltioantonio dijo
Amigos míos, aquí esta el último capítulo de la historia, por favor me perdonáis cualquier error son las 2:51 am en Atenas y ya era tiempo de ofreceros el episodio final.
Un abrazo y gracias a todos, quienes me leen.
Antonio
6 Octubre 2008 | 01:54 AM