Praga II… “Memorias”
Los recuerdos le embargaban y le producían un raro estado de tristeza –lo lamentaba- esto sin duda. En realidad nunca llego a sentirse libre del todo, ni siquiera ahora que su padre había muerto dos años atrás, debido a una enfermedad cardíaca que le imposibilitaba hasta dormir.
Recuerda encontrarlo dormido en el sofá del salón, entre sus ronquidos, que semejaban secreciones que no terminaban de salir al exterior, con el bigote de plástico que le suministraba oxigeno desde una pequeña bombona que se convirtió en compañera inseparable de ambos. Fue aquel día en que le llamó su vecina urgente a su trabajo, diciéndole que su padre, había tenido que ser trasladado de urgencias al hospital. No hubo tiempo de llegar, cuando entró en la pequeña sala, el cuerpo del pobre hombre, se encontraba tendido sobre una camilla gris, frío, pero con una expresión tranquila en su rostro. Ella le abrazó fuertemente y lloró –no sabe cuánto tiempo transcurrió- desde ese momento pasaron varios días, sin que ella pudiera sentir pies en tierra; todo se había detenido, tan sólo unos amigos cercanos y vecinos vinieron a brindarle su apoyo en aquel tiempo.
Luego de regreso a la escuela, le esperaba el problema con la directora. Unos padres, habían ido a quejarse de manera rotunda, al ver que sus hijos estaban leyendo un tipo de literatura que ellos consideraban la menos adecuada para su formación. Cómo, Julie, fue advertida varias veces, la directora de la escuela, no tuvo compasión alguna en hacerle saber que estaba despedida. Después de toda este serie de catastróficas desdichas, sólo deudas giraban a su alrededor, la enfermedad de su padre, se había comido hasta el último céntimo de dólar que poseían, desesperada, no tenía otra que vender su casa y saldar las deudas, con el resto decidió tomar un viaje largo que fuera capaz de hacerle olvidar su pasajera desdicha. Sorbió el último trago de su taza de cappuccino y se levantó dirección cuesta arriba, hacia el Castillo de Praga.
Praga: I






rincones dijo
Una vida triste la de esta chica, y dura. Sin familia, sin empleo.. Pero con fuertes convicciones. Eso siempre hace salir adelante.
Besos.
22 Octubre 2008 | 11:48 PM