Praga V… “Crimen y Castigo”
Un grupo de pueriles estudiantes interrumpió la placentera calma. Iban acompañados de lo que parecía ser su maestra. Se detuvieron frente a la tumba y con una explicación breve de quién se trataba, marcharon –lo supuso, hablaban en alemán- le pareció una lástima tal levedad, tratándose de alguien tan importante –mejor así-, le dejarían a solas de nuevo con su viejo y conocido amigo.
Transcurrieron aproximadamente dos horas y media. Sacó de su mochila una edición de “Crimen y Castigo” y leyó un rato. Ya estaba más tranquilo, más sosegado -no como un Raskólnikov- huyendo, algo enfermo por realizar su increíble deseo desde que llego a la capital Checa.
Leyó con entero placer, como si el propio Kafka, pudiera oírle, se complació en las letras y el amor por ellas; la perfección de los párrafos y las estrofas, el ir y venir de los sentimientos humanos, tan encontrados, tan terribles y hermosos a la vez. Su vista de nubló por el lagrimeo espontaneo de sus ojos ante la situación -¿qué más puede pedir un joven literato?- adentrado en un mundo que la mayoría de las veces está lleno de sinsabores y fracasos. Aún así, él, creía en sí y ahora mucho más, que estaba tan cerca de su estimado Kafka. Hacia una magnifica mañana en Praga.
Transcurrido el tiempo, le costó dejar aquel lugar. Se despidió. Tomó una piedra de las que yacían encima de la tumba y la guardó dentro de su mochila –¡un amuleto!- -¿un recuerdo?- sólo él lo sabía. Hizo una especie de reverencia y marcho sin mirar atrás. Todo estaba cumplido.








renaciendo dijo
Como ha disfrutado su visita anhelada. Se tomo todo su tiempo y aun quiso mas.
Tal vez esos estudiantes todavia no habian tenido el placer de viajar entre las palabras de kafka, tal vez las descubran y queden tan enamorados como Hernan
Acaso era parte de una promesa estar alli?
Besos y a la espera......
29 Octubre 2008 | 01:29 AM