Praga VII… “Los Tres”
Su padre –según ella recuerda- casi echa la puerta abajo, de la pequeña librería. Julie, abrió el pórtico lo más rápido posible y él, al entrar en su desesperada carrera, lo primero que hizo fue abrazar a la niña que se encontraba bastante asustada. La tomó entre sus brazos y la beso desesperadamente. Ella, lloraba sin saber los por qués.
Notó que su padre llevaba en el bolsillo de su camisa azul, un papel estrujado. De un papel que ella conocía muy bien, era del tipo en el que su madre solía escribir sus notas. Eran pequeños detalles que Julie, tenía muy bien registrados en su infantil memoria.
Su padre desde aquel momento, decidió no hablar más del tema. Sólo hasta cuando ella inicio su adolescencia, él, explicó todo acerca de lo qué decía la carta.
Su madre consideró que su vida era muy infeliz al lado de su padre y ella. Había conocido un hombre en la librería. Se trataba de un vendedor de arte, con él que ella continuó relacionándose a escondidas. Quedadas para beber algo, y la relación tomó matices mucho más profundos.
No dijo, ni a dónde había ido. Sólo, que era muy lejos, dónde nadie pudiera encontrarle y así fue. Nadie, ni la propia Julie, en sus esfuerzos por hallarle fueron baldíos.
No entendía, por qué, esos recuerdos ahora avivaban en su memoria. Tal vez se sentía sola en Praga, o tal vez simple nostalgia.
Subió unos pequeños escalones, y se aventuró a explorar los jardines del Castillo, una vez llegada a la puerta, ahora debía bajar otros escalones anchos que le conducían a un espacio con una moderna fuente. Pudo sentir el olor de la hierba y los árboles –le reconfortaba- camino lentamente por entre los sauces, cuyas hojas llegaban hasta el mismo suelo y allí entre ellos, sintió que jugaba a las escondidas y sonrió por ello. Había una interesante muestra fotográfica en blanco y negro de la ciudad, con fotos de tiempos pasados. Luego buscó asiento entre los varios banquillos y una vez más, disfrutó de la vista. Sacó de su bolso el libro de Dostoyevski y se regocijó en su lectura. Mientras unas grises nubes a lo lejos amenazaban con traer lluvia sobre la urbe.






jotatrujillo dijo
Praga, Kafka, Dostoyevsky. otoño, el perfecto acompañamiento para los tristes recuerdos de una niñez en la que el abandono es protagonista.
Un abrazo.
2 Noviembre 2008 | 06:55 PM