Praga VIII… “Casa Danzante”
Ya de vuelta Hernan, con un real regocijo que no le permitía concentrarse en la lectura. Se encontraba de regreso a la estación central de Müstek. Con su libro de Crimen y Castigo en manos y con pocas páginas para terminar –setenta- para ser exactos, meditaba acerca de su recién experiencia. Feliz, colocó los cascos en las orejas y se dispuso a escuchar música y observar a la gente que iba junto a él, en el metro; a lo mejor buscando algún detalle para sus futuros escritos.
En la estación de Müstek, cambio de línea dirección Zlicín. Caminó entre la gente, con su mochila, libro en mano, y audífonos. Su cabello castaño despeinado y sus pantalones algo gastados al rozar el suelo continuamente. Tomó el tren que le llevaría a la estación de Karlovo Námëstí. Una vez allí otras escaleras mecánicas le llevaron al exterior de una amplia calle que al final se continuaba con uno de los tantos puentes de la ciudad. Hacía un día brillante, pero los vientos anunciaban lluvia.
Caminó hasta donde se encontraba La Casa Danzante del arquitecto canadiense Frank Gehry, era un lugar que no podía dejar de visitar. Dos años bastaron para construir singular edificio, con cristales y ventanales que producen un efecto de movimiento perceptible. Algunos le llaman Fred y Ginger en honor a los famosos bailarines.
Hernann, luego de pasear por su vestíbulo, atravesó la calle y posó su mochila al lado del puente, en el suelo. Desde donde podía ver la estructura de manera completa. Tomó algunas fotos y pidió a una pareja de jóvenes enamorados que le hicieran algunas. Luego de espaldas a la Casa Borracha –otro de sus nombres-, contempló el Río Moldava. El Puente de Carlos, dejaba ver parte de su viejo esplendor. La ciudad de las cien cúpulas, le parecía todo un ensueño.
Decidió subir caminando hasta el puente a lo largo del borde del río y se deleitó en todo cuando sus ojos pudieron ver.
Cerca del puente, otra vez tomó algunas fotos y se adentró en el. Es el puente más viejo de toda la ciudad y sus esculturas de santos y santos patronos, le dan un toque que se disputa lo genial y lo macabro. Más aún así, tiene un encanto especial. Estuvo sentado a la vera de alguna de las estatuas y paso largo rato observando el ir y venir de la gente. Recordó que su padre le había contado que fue en una madrugada del 9 de julio de 1357, para ser exacto a las 5:31; cuando Carlos IV debió asistir a al asentamiento de la piedra fundamental para la construcción de dicho puente.
Habiendo descansado continuó su camino hacía el lado más antiguo de la ciudad. A su paso la Torre de la Ciudad Vieja, en cuyos relieves se encuentra grabada la secuencia numérica 135797531 que conforman una secuencia capicúa que resume la hora y el día en el que fue colocada la primera piedra en la construcción del puente.
Hernann, continuó su paseo por Praga. Esta vez quería ir a ver el Castillo de la ciudad.









lacavernadelcalvo dijo
Como desgraciadamente mi padre murió en 1976 supongo que te refieres a mi hermano Rafael. Esta bien pero un poco liao con algunos problemillas, lo que le impide escribir ya que necesita cierta tranquilidad.
Besos.
CALVITO.
4 Noviembre 2008 | 01:58 PM