Sevilla I... "La Cita"
A: Javier, Sandra, Alex, Pili, Miguel, Curro, Luisa y Mónica, por haberme hecho pasar una de las mejores navidades de mi vida. Besos y abrazos. Antonio
A él no le importó que ella no asistiera a la cita. Eran las cuatro de la tarde y el frío castigaba todo lo que se encontraba a su paso en La Alameda. Su plaza pintada de amarillo hasta más no poder, no dejaba indiferente a nadie.
Se sentía intruso en un mundo muy lejano al suyo. Tomó asiento en una pequeña columna que hace margen a la calle transitada por coches y bicicletas que iban de un lado a otro. Se frotó las manos. Las tenía congeladas, al igual que sus orejas. Quería espabilar el sentimiento que empezaba a apoderarse de su ser. Una vez más una cita infructuosa, una vez más una pequeña decepción, porque a ella creía conocerle mejor. Pero nunca se termina de conocer a la gente del todo. Estamos condenados a esperar siempre una sorpresa y no de las mejores.
Era un problema de cuna. Le llamaba así, porque fue su madre quien le enseño a creer en las personas. Esto tal vez, le había complicado las cosas en la vida. Creaba expectativas que luego no se cumplirían la mayoría de las veces. Lo había tratado de compensar con la pérdida de su “capacidad de asombro”. Había conseguido grandes logros en ello. Se dijo a sí mismo que solo lo bueno e impredeciblemente benigno causarían en él, tal admiración.
Se calmó un poco y decidió no ser “tan existencial” ésta vez. Se dirigió a un pequeño bar de tapas, donde tuviera buena vista del lugar acordado. Ya han trascurrido treinta minutos y ella, no da visos de vida alguna.
Isabel, una estudiante nacida en un pueblo de Huelva, cercano a Sevilla, era la encargada de encontrarse con él. Traería consigo el encargo que esperaba con tanto entusiasmo. Será en otra oportunidad. Se dijo para sus adentros. Bebió de su cerveza y mordió un trozo de pan y jamón que el encargado había puesto junto con la bebida. Le reconfortó el sabor de ambas cosas. Se sintió extranjero pero en casa. Cargo con su bebida y comida y tomó asiento en una pequeña mesa junto a la ventana.









argivo dijo
Qué bien que hyan copmenzado nuevamente, tus historias por entregas. Ya quedamos a la espera, de si Isabel vendrá. UN abrazo fraterno. Argivo
18 Enero 2009 | 07:50 AM