Sevilla III... "Ella"
Isabel, no daba muestras de vida –¡se puede ser tan informal!- se decía a sí mismo, mientras miraba a través de la ventana. Ella, debía traer consigo, lo prometido, algo por lo que él, había pagado por adelantado la mitad de su valor. Precio, que no se correspondía realmente con el verdadero; así que tuvo calma. Porque en parte se sentía como un timador. Pero los deseos de poseer aquel viejo escrito, le podían enormemente. Se le ha convertido en una obsesión haberlo encontrado en medio de una vieja biblioteca sevillana, muy cerca del Archivo de Indias. Allí en medio de documentos traspapelados, en su búsqueda de información, se encontraba aquel valioso papel, escrito a mano por ambos lados, que le hizo perder la cordura, una vez lo hubo visto.
Isabel, apareció de la nada o al menos eso le pareció. Estaba allí en medio de la larga Plaza de la Alameda, buscando con sus ojos, dónde encontrar a Orlando. Al verle; él se levantó rápidamente de su asiento y como pudo se arreglo el abrigo y salió en su encuentro. Ella, estaba muy asustada, cuando le vio se apresuró hacía él, y tratando de meterle de nuevo en el bar de dónde había salido, le tomó con fuerza de su brazo y le pidió que caminara apresuradamente. Él, no entendía nada en lo absoluto.








sergio edgardo malfe dijo
Entonces parece que Isabel se conduce concordante en Sevilla con los lemas de la ciudad. ¿No la habrá seguido alguien? Sus ojos verdes son un motivo para ello; el antiguo papel y sus contenidos conmocionantes concitaría también la vigilancia encubierta. -Está tu "Sevilla" bien interesante-. SM.
23 Enero 2009 | 10:23 PM