La Coctelera

Blogkowski

¡Historias Urbanas en Ciudades Llamadas Cosmopolitas!

11 Enero 2009

Bienvenida a Naranjas Turcas...

Cambiar de nombre no es cosa fácil, más aún cuando al tiempo se le ha permitido que transcurra. Pero a veces los cambios son buenos. No, la mayoría de las veces… Pero si lo razonas bien; a lo mejor si lo son…

Una cordial bienvenida de año nuevo a todos los que siempre están ahí, esperando por mí. Como decía un gran literato: Mis amigos invisibles… Bienvenidos a Naranjas Turcas.

Para iniciar el año, unas notas del maravilloso y eterno David Foster Wallace.

A todos, un año lleno de salud y cosas buenas…

Historia radicalmente concentrada de la era postindustrial

Cuando fueron presentados, él hizo un comentario ingenioso porque quería caer bien. Ella soltó una risotada estrepitosa porque quería caer bien. Luego los dos cogieron sus coches y se fueron solos a sus casas, mirando fijamente la carretera, con la misma mueca en la cara.

Al hombre que los había presentado no le caía demasiado bien ninguno de los dos, pero fingía que sí porque le preocupaba mucho tener buenas relaciones con todo el mundo. Después de todo, nunca se sabe, ¿verdad que no? ¿Verdad? ¿Verdad?

David Foster Wallace. “Entrevistas breves con hombres repulsivos”

servido por eltioantonio 12 comentarios compártelo

20 Noviembre 2008

365 días no son suficientes…

Después de haber iniciado el año con un trozo de papel en mi mano, el cual quemé para que mis metas fueran realidad –ya saben-, las mismas chorradas de siempre, que si dejas de fumar, bajas de peso y aprendes inglés de una vez por todas. A mitad de año nada de esto se ha cumplido la gran mayoría de las veces.

Esta temporada realmente ha comenzado cuando le conocí. Fue el día que celebraba el triunfo de la Eurocopa 2008 en la Rambla de Barcelona, en medio del gentío ella con una bandera alzaba sus brazos llena de algarabía. Desde allí lo demás fueron preámbulos. Nuestra relación tomó un matiz mucho más intenso de lo normal y después de varias quedadas en librerías –es una adicta al fútbol y la buena lectura- hicimos lo que todos ya sabéis. Con tantas jornadas de sexo, acompañado de Mrs Robinson, sintiéndome como Dusttin Hofman en El Graduado. Todo parecía perfecto por primera vez en mi vida.

Las cosas buenas parecen estar destinadas a una corta inmortalidad. Ella fue despedida por la muy de moda reducción de plantilla y eso hizo que ella mostrará su peor parte. Problemas tras problemas sin que me dejara tan sólo salvarle de la crisis que se avecinaba en nuestra joven relación. Después tocó mi turno, cuando mi jefe me selecciona para que tome algunas vacaciones, por decir despido y me envía al paro. Aún así lucho por verle cada día. Hemos dejado atrás las tardes de sexo despiadado y espaguetis recalentados para continuar en la tregua.

Ahora solo quedamos a tomar un café y me limito a escuchar sus historias. Le he dicho que ganó Obama, y que el mundo tiene muchas esperanzas en ello, y en que la situación mejore; pero ella, me mira y sonríe cuando le digo esto. Me dice que continuemos leyendo junto Los Miserables de Victor Hugo y así tres veces a la semana en el mismo lugar, nos distraemos un rato y pasamos nuestra anorexia sexual. Luego cada uno vuelve a casa de sus padres… Ahh, ella me ha dicho: “Siempre nos quedará París” y eso me llena de esperanza.

"Ahora si te ha gustado, me puedes apoyar pinchando en el click VOTAR"

1 year 1 post Votar Ver otros participantes

servido por eltioantonio 51 comentarios compártelo

17 Noviembre 2008

¿Crees que soy sexy?...

"El lector debe ser un amante y tiene que querer meterse dentro. Luego hay que follárselo. Hay que fingir que todo el proceso es como hacer el amor"...

David Foster Wallace.

-¿Para qué lees tanto? Dice Lilja mientras broncea toda su existencia en la proa de mi yate.

-¡Porque me gusta preciosa!.. -¿Pero de qué sirve eso?.. Ella replica. Le miro y permanezco en silencio. Le miro con lujuria. Ella sabe que soy su esclavo para lo que ella desee.

Se da la vuelta y se coloca de cara al sol. Mientras que se ajusta el bañador.

Ahora esta más guapa y feliz. El último regalo han sido un par de hermosas tetas, tal y cómo ella las quería y con las que puedo jugar cuando me da la gana, porque en parte son mías.

Ella, bebe su cosmopolita y se lame los labios, tragando el resto que ha quedado fuera de su boca. Sonríe y su cabello dorado reluce recogido en una cola pretenciosa, que le aniña mucho más. Tiene tan solo 20 años y repite que me ama –yo le creo, trato de creerle- soy un hombre maduro, más bien tirando a viejo. Con 67 años, no es mucho lo que se pueda hacer, pero afortunadamente soy rico y ese poder si que es inmortal, para quien lo posee.

Ella, ha dejado de tomar el sol. Se para frente a mí y ajusta su bikini; tanto que parece que lo introduce en medio de su pequeño sexo. Sonríe. Es lo mejor que sabe hacer a parte de mimarme.

Quita el libro de entre mis manos. Lo sostiene con su brazo derecho junto a su pecho mientras que mete su dedo índice en su boca, el cual lame sin parar.

Le digo que deseo continuar leyendo. Pero ella, dice que eso no sirve de nada. Que ella no ha necesitado ir a la escuela, para conseguir lo que ha querido.

Sonrío y callo. Ella no sabe nada de la vida –pienso para mis adentros-. No sabe que el haber estudiado y forjarme una carrera me ha dotado de conocimientos para ser un exitoso político y banquero. Que soy un diestro mentiroso; pero que ella, derrumba sin piedad al mirarle.

Coloca el libro a un lado. Lejos de mi alcance y se da vuelta como si quisiera recoger algo y pone ambas manos encima de sus tiernos glúteos y los acaricia. Mientras tanto sudo como un perro y mi bañador se esta ajustando más de lo debido en su parte delantera. Ya que la trasera da un poco de lastima.

Ella, se levanta y camina hacia la proa del yate y levantando ambos brazos y colocándolos sobre su nuca expresa: ¡Todo es tan azul!...

servido por eltioantonio 31 comentarios compártelo

10 Noviembre 2008

Praga IX… “La Música”

Sintió uno de esos arrebatos internos en los que todo se revuelve en el espíritu. Unos niños jugaban de un lado a otro, sin que sus padres hicieran algo por impedirlo. Un coche, que parecía ser de uso oficial, subió la cuesta, mucho más veloz de lo que debería ser. Nada paso. Ya sus días en Praga, llegaban a su final y aquel sentimiento era el mismo de siempre; no sabía, si algún día sería lo que tanto anhelaba –tal vez no, pensó- era una tarea muy ardua, decir o contar al mundo su verdad. Si era un escritor, de lo que llaman ficción, crearía obras adecuadas a ciertas situaciones, complacería un público que gusta de esas historias. Pero, si se dedicará a escribir acerca de la verdad cotidiana y a criticar la forma cómo la vida y el sistema nos manejan, sería un existencial en potencia y esto no es del agrado de muchas personas.

Caminaba, mientras se encontraba sumergido en sus pensamientos. Perdía la noción de dónde y por qué estaba en cualquier sitio. Siempre le sucedía de pequeño, eran una especie de ausencia, que le llevaban a mundos superiores y literarios, una especie de comunión con su SER, dónde no era esclavo de criticas, ni asuntos terrenales. Dónde sólo el placer por la palabra era un TODO, donde una vez pasada la emoción, casi todo quedaba olvidado y sin registro alguno para poder compartirlo con el mundo. Dónde la hipocresía de las letras, no tenía cabida. Ese era el estado más preciado por su ser. El que le guió a ser lo que era. Un joven rebelde, con una mochila a sus hombros, unos cuantos libros dentro de ella y una chaqueta color marrón con muchos años encima. Estaba solo, se sentía libre, en la cima de Praga, como si el mismo Kafka le hubiese poseído, como si su héroe navegara en su mente. Lo tenía, el nombre y los hechos, todo lo había conseguido y se sintió feliz de ser él mismo y dueño de su futuro.

Así, sin detenerse en detalles fue a los jardines del Gran Castillo y comenzó a sentir como la lluvia empapaba su rostro, lleno de pecas y manchas de sol, que se habían hecho a lo largo de los grandes paseos con su padre por los bosques Irlandeses. Hasta le pareció sentir el sonido del mar y su esplendor bajo los días de invierno. Era feliz, necesitaba decirlo, era esa especie de aura, hermosa, única, que lo hacía despejarse de toda su tristeza, su Crimen y Castigo, su maestro interno, que dictaba miles de palabras En su mente y que no le importaba perder al no escribirlas de manera inmediata, era el éxtasis literario.

Corrió hacía una especie de pequeño refugio estilo neoclásico, desde dónde los rayos podían verse sobre la ciudad al paso de la tempestad. Se detuvo allí, con una sonrisa en los labios, tal vez la mejor que nunca había tenido.

Fue cuando su mirada cruzó con la Julie, que huía también de la lluvia. Solo él y ella, los demás fueron a las puertas laterales de los jardines. Allí con una pequeña brisa que humedecía el aire. Él, levanto su cabeza luego de sacudir el agua de su ropa y dijo:

-Hola, ¡Vaya tormenta que cae!

Ella respondió:

-Hola, es cierto. He visto peores…

Hernann, dejo caer el audífono de su oreja derecha, cuando venía la siguiente canción

FIN.

Praga: I II III IV V VI VII VIII IX

Tags: praga

servido por eltioantonio 27 comentarios compártelo

7 Noviembre 2008

Praga IX… “Los Amigos”

La pendiente empedrada de estrechas aceras comenzaba a estar resbalosa por las primeras gotas de lluvia. Hernann, miró a su alrededor, las mismas tiendas de recuerdos que nuestra Julie, había visto anteriormente. Llegó a lo que es la división de la calle empinada, se desvió hacía su derecha para continuar un pequeño trozo de cuesta que le llevaría hasta el Castillo de la ciudad.

Allí en medio de aquella pequeña cima, se levanta un pequeño barrio llamado Hradcany, que rodea la fortaleza y que fue habitación para ciertos elegidos. Kafka, vivió en una de sus casas. Pintadas de colores vivos que alegran el sombrío aire que posee la ciudad; en ciertas ocasiones.

Pensó en sus escritos y en la esperanza de poder ser un día valorado por ello. En sus amigos, algunos dejaron su tarea a medias, otros se hicieron de una pareja y pasaron de todo a su alrededor, como si nada más importará –un gran error-, pero que pocos saben ver a tiempo. Sintió tristeza por su admirado David Foster, su suicidio, era algo imperdonable para quienes le admiraban –pensó-, pero creo que él, al igual que su amigo Thomas, no podían soportar ciertas cosas del día a día y con los que no podían vivir y eligieron como única salida: La muerte. Dejando a media su obra y privándonos de poder leer lo mejor de ellos.

Apenas la ciudad le mostró sus cúpulas de bronce, se detuvo. Su respiración acelerada y el sudor de su frente, le hicieron tomar un descanso y disfrutar de lo que sus ojos veían. Estaba solo, se sentía solo. Pero con cierto sentimiento de tranquilidad y madurez.

Un hombre viejo, hacía del deleite de los presentes, con unas notas en su viejo violín. La gente dejaba algunas monedas en su sombrero; él emocionado producía sonidos cada vez más agudos y especiales. Le miró por un rato, y le saludó con cierta reverencia y felicitándole por su éxito con los turistas. El hombre, tan sólo le devolvió una mirada, mientras mantenía apoyada su mejilla en el viejo instrumento.

Se ajustó el morral en su hombro derecho, puso de nuevo los audífonos en sus oídos. A unos pasos estaba la cima donde se encontraba el famoso castillo, considerado la mayor fortaleza medieval del mundo.

Praga: I II III IV V VI VII VIII

Tags: literatura, praga

servido por eltioantonio 16 comentarios compártelo

4 Noviembre 2008

Praga VIII… “Casa Danzante”

Ya de vuelta Hernan, con un real regocijo que no le permitía concentrarse en la lectura. Se encontraba de regreso a la estación central de Müstek. Con su libro de Crimen y Castigo en manos y con pocas páginas para terminar –setenta- para ser exactos, meditaba acerca de su recién experiencia. Feliz, colocó los cascos en las orejas y se dispuso a escuchar música y observar a la gente que iba junto a él, en el metro; a lo mejor buscando algún detalle para sus futuros escritos.

En la estación de Müstek, cambio de línea dirección Zlicín. Caminó entre la gente, con su mochila, libro en mano, y audífonos. Su cabello castaño despeinado y sus pantalones algo gastados al rozar el suelo continuamente. Tomó el tren que le llevaría a la estación de Karlovo Námëstí. Una vez allí otras escaleras mecánicas le llevaron al exterior de una amplia calle que al final se continuaba con uno de los tantos puentes de la ciudad. Hacía un día brillante, pero los vientos anunciaban lluvia.

Caminó hasta donde se encontraba La Casa Danzante del arquitecto canadiense Frank Gehry, era un lugar que no podía dejar de visitar. Dos años bastaron para construir singular edificio, con cristales y ventanales que producen un efecto de movimiento perceptible. Algunos le llaman Fred y Ginger en honor a los famosos bailarines.

Hernann, luego de pasear por su vestíbulo, atravesó la calle y posó su mochila al lado del puente, en el suelo. Desde donde podía ver la estructura de manera completa. Tomó algunas fotos y pidió a una pareja de jóvenes enamorados que le hicieran algunas. Luego de espaldas a la Casa Borracha –otro de sus nombres-, contempló el Río Moldava. El Puente de Carlos, dejaba ver parte de su viejo esplendor. La ciudad de las cien cúpulas, le parecía todo un ensueño.

Decidió subir caminando hasta el puente a lo largo del borde del río y se deleitó en todo cuando sus ojos pudieron ver.

Cerca del puente, otra vez tomó algunas fotos y se adentró en el. Es el puente más viejo de toda la ciudad y sus esculturas de santos y santos patronos, le dan un toque que se disputa lo genial y lo macabro. Más aún así, tiene un encanto especial. Estuvo sentado a la vera de alguna de las estatuas y paso largo rato observando el ir y venir de la gente. Recordó que su padre le había contado que fue en una madrugada del 9 de julio de 1357, para ser exacto a las 5:31; cuando Carlos IV debió asistir a al asentamiento de la piedra fundamental para la construcción de dicho puente.

Habiendo descansado continuó su camino hacía el lado más antiguo de la ciudad. A su paso la Torre de la Ciudad Vieja, en cuyos relieves se encuentra grabada la secuencia numérica 135797531 que conforman una secuencia capicúa que resume la hora y el día en el que fue colocada la primera piedra en la construcción del puente.

Hernann, continuó su paseo por Praga. Esta vez quería ir a ver el Castillo de la ciudad.

Praga: I II III IV V VI VII

Tags: praga, cultura

servido por eltioantonio 25 comentarios compártelo

2 Noviembre 2008

Praga VII… “Los Tres”

Su padre –según ella recuerda- casi echa la puerta abajo, de la pequeña librería. Julie, abrió el pórtico lo más rápido posible y él, al entrar en su desesperada carrera, lo primero que hizo fue abrazar a la niña que se encontraba bastante asustada. La tomó entre sus brazos y la beso desesperadamente. Ella, lloraba sin saber los por qués.

Notó que su padre llevaba en el bolsillo de su camisa azul, un papel estrujado. De un papel que ella conocía muy bien, era del tipo en el que su madre solía escribir sus notas. Eran pequeños detalles que Julie, tenía muy bien registrados en su infantil memoria.

Su padre desde aquel momento, decidió no hablar más del tema. Sólo hasta cuando ella inicio su adolescencia, él, explicó todo acerca de lo qué decía la carta.

Su madre consideró que su vida era muy infeliz al lado de su padre y ella. Había conocido un hombre en la librería. Se trataba de un vendedor de arte, con él que ella continuó relacionándose a escondidas. Quedadas para beber algo, y la relación tomó matices mucho más profundos.

No dijo, ni a dónde había ido. Sólo, que era muy lejos, dónde nadie pudiera encontrarle y así fue. Nadie, ni la propia Julie, en sus esfuerzos por hallarle fueron baldíos.

No entendía, por qué, esos recuerdos ahora avivaban en su memoria. Tal vez se sentía sola en Praga, o tal vez simple nostalgia.

Subió unos pequeños escalones, y se aventuró a explorar los jardines del Castillo, una vez llegada a la puerta, ahora debía bajar otros escalones anchos que le conducían a un espacio con una moderna fuente. Pudo sentir el olor de la hierba y los árboles –le reconfortaba- camino lentamente por entre los sauces, cuyas hojas llegaban hasta el mismo suelo y allí entre ellos, sintió que jugaba a las escondidas y sonrió por ello. Había una interesante muestra fotográfica en blanco y negro de la ciudad, con fotos de tiempos pasados. Luego buscó asiento entre los varios banquillos y una vez más, disfrutó de la vista. Sacó de su bolso el libro de Dostoyevski y se regocijó en su lectura. Mientras unas grises nubes a lo lejos amenazaban con traer lluvia sobre la urbe.

Praga: I II III IV V VI

Tags: praga

servido por eltioantonio 25 comentarios compártelo

31 Octubre 2008

Praga VI… “La Madre”

Julie, había dejado la gran cuesta empedrada atrás. Se había detenido a ver las tiendas de souvenir; algunas masajistas orientales en pequeños locales le habían ofrecido un masaje, el cual hubiese querido permitirse, pero no fue así.

Una vez arriba en el mirador del Castillo, se tomó un tiempo para descansar y disfrutar de las vistas de la ciudad. Techos rojos entrelazados, con monumentos que rompían la monotonía con sus puntiagudas cúspides hechas de bronce. Le recordó las imágenes de las ciudades de sus cuentos infantiles, los que devoraba en un santiamén y llegaron a cansarle. Siempre quiso más a nivel literario, era una especie de sed que no terminaba de saciar.

Se sintió algo triste por lo vivido. Por cómo había sido su vida y que su padre no estuviera a su lado para ver éstos parajes junto a ella. Recordó sus palabras: “Nada debe hacer que tu alma pierda la entereza y la alegría de vivir”

Su padre usaba esta frase, cuando en realidad lo peor lo había vivido de niña, cuando su madre que ella daba por muerta, les había abandonado sin decir nada.

Una mañana de sábado mientras su padre se encontraba en casa haciendo algunas faenas de carpintería y ella acompaño a su madre a la pequeña librería –como era habitual- en su tiempo libre. Cargando con su mochila para hacer deberes escolares mientras le servía de compañía a mamá en aquel acogedor lugar. Madre, dijo que iría por un desayuno para ambas, que traería algunas pastas rellenas de chocolate y té caliente y que desayunarían ambas como nunca lo habían hecho y así fue.

Aún le parece sentir aquel olor tibio de aquellos pasteles y el té caliente que bebía a pequeños sorbos, mientras reía con su madre que le abrazaba de vez en cuando. Se sentía segura y feliz, no hay nada más hermoso que sentirse cobijado por un ser querido, en éste caso su progenitora. Una vez terminado el desayuno; ella dijo que iría a devolver los platos y tazas que el pastelero de la esquina le había cedido –como siempre-, entonces sucedió lo inevitable. Su madre, nunca regresó, le espero todo el día angustiada. Cerró la pequeña librería y permaneció encerrada hasta llegada la tarde cuando su padre fue a buscarle angustiado con una carta en su mano, dónde su madre le explicaba por qué les abandonaba.

Praga: I II III IV V

Tags: praga

servido por eltioantonio 24 comentarios compártelo


Sobre mí

"Un hombre el cual después de tanto leer se le da por escribir lo que piensa"


Antonio Alviárez Mendoza
"Reservados Derechos de Autor"

Counter Free Site Counter


Premios 20Blogs
"2º Lugar en Ficción 2008"


Premios 20Blogs

Fotos

eltioantonio todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera